Sin estar al cien por ciento en lo físico, el portugués no pudo gravitar en el tiempo regular ni en el adicional, pero marcó el penal de la Undécima y se anotó, nuevamente, en la historia grande del fútbol europeo.

De menor a mayor, Cristiano Ronaldo ha ido creciendo en cuanto a jerarquía y valor dentro del Real Madrid. La Undécima de la Casa Blanca no se entiende sin poner al luso en la foto.

En el partido decisivo, en la final en San Siro, el goleador no apareció en todo su esplendor: su deteriorado estado físico, aquejado a una lesión, le pasó factura y hasta falló oportunidades claras de gol. Pese a todo esto, como en el mejor final de un cuento ya escrito, el portugués tuvo la responsabilidad de convertir el penal del triunfo y no falló. Un premio para la gran figura del nuevo campeón de Europa.

En medio del mal desempeño durante la conducción técnica de Rafa Benítez y la llegada de Zinedine Zidane al banco merengue, CR7 destacó su regularidad y capacidad para darle vida al merengue por Champions League. El reflejo más claro de ello fue la vuelta en el Santiago Bernabéu ante Wolfsburgo.

Anotó 16 goles por el certamen europeo, dentro de una carrera personal a números irreales en el Madrid, y sumó su tercera Orejona a una vitrina que no para de tirar abajo paredes y construir nuevas.

+ Real Madrid, campeón de Champions League.