En las últimas horas del jueves, Alberto Fernández informó que Argentina pasaría a someterse a un proceso de aislamiento social y obligatorio hasta finales de marzo.

Con el fin de evitar lo máximo posible la propagación y extensión del coronavirus a nivel nacional, el país decidió aislar a sus ciudadanos durante unas semanas para intentar normalizar la delicada situación que atraviesa.

El pasado jueves, sin embargo, a poco de constatarse dicho decreto, en el norte argentino se vivió una situación más que atípica e indignante.

Según reportan distintos medios locales, Eugenio Herrera, intendente de Iruya (Salta), dio la orden de retirar de dicho pueblo a un grupo de 26 personas que se encontraba allí por razones turísticas.

El hecho en cuestión fue denunciado por la intendenta Karina Paniagua, quien ejerce dicho rol enHumahuaca, Jujuy. ¿Por qué? La política exteriorizó que, sin encontrarle un destino fijo y una pronta solución, su par decidió dejar a los afectados completamente varados y a la deriva en su ciudad.

“Dejaron a la deriva a 26 turistas como ganado y se fueron”, manifestó la funcionaria de forma más que indignada, quien además disparó contra los culpables por saber de antemano que Humahuaca no permitía el ingreso de turistas desde hace un tiempo por temor al coronavirus.