Jaiyah Saelua es el dos de Samoa Americana y también el primer transexual que forma parte de una selección, en un territorio tan lejano geográfica como culturalmente.
Desde que se probó con 14 años en el seleccionado de su país, pequeña colonia de los Estados Unidos en el Pacífico Sur, todos la llamaron Jhonny, nombre que figura en su documento, pero con el tiempo entendieron que este férreo defensor no es hombre ni mujer, sino un fa’afafine, un tercer género muy común en la polinesia que refiere a alguien que nació con genética masculina pero “a la manera de la mujer”.
Samoa Americana no nació para el fútbol, o al menos para el fútbol que conocemos por estos lados, porque el primer hecho que dio noticia de que allí también se practicaba fue la derrota 31-0 que sufrieron ante Australia en 2001 y que aún hoy es la máxima goleada histórica en los registros de la FIFA.
Después de aquel duró golpe llegó Jaiyah Saelua a la selección y, en un proceso donde sobraron los golpes a la moral, fue clave para ganar el primer partido en la historia del país, después de una seguidilla de 30 derrotas, téngase en cuenta que estos países no compiten con la regularidad occidental, y 229 goles en contra.
Thomas Rongen, entrenador holandés que llegó a la isla en 2011 para las eliminatorias rumbo al Mundial de Brasil, fue clave en la vida de Saelua, no sólo por consolidarla como titular en la zaga, sino por ser el primero en dejar de llamarla Jhonny. Y en un juego contra Tonga, Jaiyah pagó la confianza.
Antes de salir al campo, se alisó el pelo y se pintó las uñas junto a compañeros que se preparaban con total naturalidad, como lo muestra el documental británico Next Goal Wins (pueden verlo aquí); y ya en partido respondió con fiereza a cada avance tongana. Pero su momento de gloría llegó en el último minuto de juego, cuando Samoa Americana ganaba su partido por 2-1 y Nicky Salapu, el hombre que había sufrido los 31 goles australianos, se encontraba vencido en el suelo. No hay necesidad ni posibilidad de conocer el nombre del delantero tongano que remató, pero Jaiyah rechazó sobre la línea para que el árbitro decretara el final del juego.
Fue el primer triunfo de Samoa Americana en su historia. Otra vez el mundo hablaba de ellos, pero esta vez contando una historia feliz que tuvo a Saelua como protagonista principal.
El jueves, Jaiyah hará fuerza por sus compañeros desde afuera cuando definan ante Cook Islands la clasificación a una nueva fase de las eliminatorias de la OFC. Saber si no fue citada o decidió no participar es también un tema que se nos escapa.
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