En el Kempes, Álvaro Montero se vistió de Óscar Córdoba. El colombiano atajó dos penales fenomenales para eliminar a Vélez y meter a Boca en los cuartos de final de la Copa Argentina, en un clásico que será apasionante frente a Racing.
Más allá de Montero, hay que decir que Boca merecía ganar. Fue un partido horrible, feo, mal jugado, con pocas llegadas; pero Boca había sido el mejor.
Los del Vasco Arruabarrena habían tenido dos claras con Tomás Belmonte y una de Alan Velasco en el segundo tiempo. En contrapartida, Vélez pateó una sola vez al arco y fue con el penal de Dilan Godoy, que no va a poder dormir esta noche.
¿La figura del partido? Sebastián Zunino, el árbitro. Un juez creíble y para tener en cuenta. En el minuto 90, tuvo que pitar un penal claro en contra de Boca y lo sancionó. Después, Godoy lo estrelló en el palo.
A ver, cambio raro el de Leandro Paredes. Sacarlo a dos minutos del final, aunque esté cansado, te genera una pérdida para los penales. Por la carita de él, tampoco se lo vio muy contento.
El Vasco puso el equipo que le gusta a Riquelme, con Velasco de 10 y Sebastián Villa adelante con Miguel Merentiel, sin el pibe Flores. ¿Será verdad que Román no quiere tantos pibes en la cancha?, ¿que entiende que los partidos los ganan los grandes?
En definitiva, Boca ganó de casualidad frente a Lanús y hoy, si bien en los 90 minutos merecía la victoria, Vélez lo perdonó. Lo perdonó porque, en el minuto 90, tuvo un penal para ganarlo.
De la mano de Óscar Córdoba Montero, Boca sueña en tres frentes: Copa Argentina, Copa Sudamericana y Torneo Clausura. Y segunda definición por penales que gana Arruabarrena, que sigue derecho.





