En la vida hay que arriesgar. Leandro Paredes arriesgó, dijo que quería estar en el Maracaná y terminó entrando a los 10 minutos del segundo tiempo.
Sí, Paredes arriesgó con ese bochazo en el final y se encontró con un arquero que se hizo el gol de su vida. La pelota entró por el medio del arco, pero es mérito de Paredes, que arriesgó, que se tuvo fe.
En definitiva, un Paredes que, para mí, con este gol, se mete en el cielo de los grandes ídolos de Boca de este siglo. Es cierto que todavía no salió campeón en este regreso, pero volvió por la camiseta, se puso el equipo al hombro y lo metió en una final.
Boca se hizo fuerte y volvió a ganar en el Maracaná, donde solamente se había impuesto en 1998. Y hay mucho mérito del Vasco Arruabarrena, que se dio cuenta de los errores que había cometido en la ida.
🗣️ "HOY BOCA ESTÁ DE FIESTA EN RÍO, HOY SE TOMA MUCHA CAIPIROSKA".
— Bolavip Argentina (@BolavipAr) October 21, 2026
Toti Pasman tras la clasificación Xeneize ante Vasco. pic.twitter.com/CuU1sW69xS
Boca entró al Maracaná y rápidamente encontró el gol de Di Lollo. Luego llegó el 2-0 con un Merentiel que no te falla nunca, que te hace goles en la cancha de Boca, en la cancha de River, en el Mundial de Clubes…
Vasco da Gama juega bien. Pero, cuando estaba para el empate, cuando el partido se moría y se iba a los peanles, apareció Paredes, el capitán, el símbolo, el emblema, para arriesgar y encontrar el gol de la clasificación.
Y Boca, señores, está de fiesta en Río de Janeiro. Boca copó, ganó y ahora deberá viajar a Barranquilla, en Colombia, para jugar la final de la Sudamericana, seguramente contra Atlético Mineiro.





