La caída ante España no solo dejó dolor en la cancha, sino que también marcó un regreso frío y distante para Argentina. Minutos después de que los campeones celebraran en Madrid, la Albiceleste aterrizó en Buenos Aires en un ambiente algo diferente tras su participación en el Mundial 2026.
La delegación llegó con varias ausencias importantes y una imagen que reflejó el golpe de la derrota. Entre los futbolistas que sí regresaron al país estuvieron nombres como Emiliano Martínez, Nicolás Otamendi y Leandro Paredes, entre otros, quienes descendieron del avión en la terminal privada de Ezeiza antes de trasladarse al predio de la AFA.
Sin embargo, la gran ausencia fue la de Lionel Messi. El capitán no viajó junto al resto del plantel y tomó un vuelo privado directo hacia Rosario, donde se reunió con su padre quien atraviesa un delicado momento de salud.
Su ausencia terminó acentuando aún más la sensación de cierre abrupto y sin épica para una selección que soñaba con un final cargado de alegría.
Sin festejos: Argentina regresa con las manos vacías
El recibimiento estuvo lejos de lo que suele acompañar a la Albiceleste. Aún así, varios salieron a las calles a recibir a los referentes de la “Scaloneta” como muestra de gratitud.
Lejos de un festejo nacional, pese a que el presidente Javier Milei había dejado abierta la posibilidad de decretar un feriado para festejar, la AFA descartó cualquier tipo de evento público por razones lógicas.
Tras un breve traslado en bus para saludar a los pocos aficionados presentes, los jugadores se dirigieron al centro de entrenamiento, donde rápidamente la delegación se disolvió y cada uno tomó su propio camino para iniciar sus vacaciones.






