La tarde en Calama no solo estuvo marcada por la contundente victoria de Cobreloa por 5-1 ante Curicó Unido, sino también por un suceso que quedará grabado en los libros de historia del fútbol chileno.
En los minutos finales del encuentro válido por el torneo de la Primera B, el histórico naranja Rodolfo González compartió cancha con su hijo, el debutante Youssef González.
A sus 18 años, el lateral hizo su estreno en el profesionalismo en una jornada donde los “Zorros” recuperaron la cima de la tabla. Lejos de amilanarse, el joven defensor mostró madurez en sus primeros minutos oficiales.
- Personalidad a prueba de todo: “Hay que tener personalidad para jugar en Cobreloa”, declaró Youssef tras el encuentro, reconociendo que aún no asimila la magnitud del momento.
- El respaldo del histórico: Su padre, Rodolfo González, destacó el carácter de su hijo: “Tuvo una buena actuación… demostró mucha personalidad”.
Emoción a flor de piel
Tras el pitazo final, la emoción se apoderó del experimentado defensor central, quien no ocultó las sensaciones de ver a su heredero vestir la misma camiseta en el campo de juego.
“Lleno de sentimientos encontrados, de emociones, de recuerdos que se vienen a la mente. Feliz por Youssef, por cómo jugó, por el equipo y también por todo lo que pasó”, confesó Rodolfo González.
Para el veterano zaguero, este “momento especial e histórico” se corona con la forma en que el equipo consiguió el triunfo, consolidando a Cobreloa como puntero de la división de plata. “A veces las palabras sobran, solamente queda disfrutar el momento”, concluyó el orgulloso padre.
