El caso del chileno detenido en Brasil por gestos racistas durante el duelo ante Bahía sumó un antecedente que dejó a todos descolocados. Mientras las redes sociales apuntaban a un barrista de O’Higgins, la madre del joven de 24 años entregó una declaración a LUN que cambia el foco de la noticia: su hijo no es hincha del club de Rancagua.
Resulta que Francisco Sepúlveda Vargas, sí estuvo en la hinchada del Capo de Provincia en su partido definitorio ante Bahía, pero no viajó especialmente al partido como la parcialidad celeste, sus vacaciones coincidieron con el partido.
La defensa de su madre, Isabel Vargas, se basa en un punto clave: el joven no pertenece a la barra oficial ni tiene vínculos con el club. Según su relato, el viaje fue una oportunidad de último minuto y el joven ni siquiera sigue activamente la campaña del cuadro de Rancagua.
“Mi hijo cometió un error, pero él no es barrista. Ni siquiera es hincha de O’Higgins, solo fue por el viaje. En su vida le ha hecho daño a nadie y ahora lo tratan como a un criminal”, relató la mujer desde Chile, visiblemente afectada por la drástica legislación brasileña.
El duro despertar en Brasil
A diferencia de Chile, donde estos actos suelen terminar en prohibiciones de estadio, en Brasil la injuria racial es un delito que no admite fianza y se paga con cárcel efectiva.
- Aislamiento total: El joven fue trasladado a un centro penitenciario común mientras espera el juicio, lejos de cualquier beneficio por ser extranjero.
- Sin apoyo de O’Higgins: Al confirmarse que no tiene nada que ver con el club, el grupo de hinchas que viajó a Bahía se ha desmarcado del incidente, dejándolo solo en su defensa legal.
La madre cerró su entrevista haciendo un llamado a las autoridades chilenas, argumentando que se está usando a su hijo como un “chivo expiatorio” para dar una lección a los turistas, a pesar de que su conducta —aunque reprochable— no debería significar la pérdida total de su libertad en una cárcel extranjera.
