No ha sido fácil el arranque de temporada para el estadounidense Frances Tiafoe. El actual número 28 del ranking ATP y quien alcanzó su mejor puesto en 2023 cuando llegó al Top10, sufrió para acceder a los cuartos de final del ATP 500 de Acapulco ante su compatriota Aleksander Kovacevic, en un duelo donde incluso salvó dos pelotas de partido.
Tras la trabajada victoria, el nacido en Maryland dejó un enigmático mensaje a pie de pista, dejando entrever problemas externos en los que no quiso ahondar, pero que sin duda generaron una alerta de preocupación entre sus fanáticos.
“Ha sido muy duro para mí. Hacerlo bien en cada momento, ir abajo en el marcador… Obviamente perdí de manera horrorosa la semana pasada. Estoy intentando encontrar victorias y mi momento, tratando de volver a sentirme bien con mi juego. Hoy no jugué nada bien, pero importaba ganar. No quiero excusas, a nadie le importa cómo me siento. Obviamente hay algunos factores que influyen, pero solo quiero competir. Esta victoria sienta muy bien”, reconoció ‘Big Foe’.
Asimismo profundizó en la paridad que existe en cada torneo sin importar el rival. “Ha sido una gran lucha. Tienes que apoyarte en ti mismo… está difícil esto. El ránking ya no importa, el margen es muy pequeño. Cada jugador es muy bueno. Tienes que estar preparado para morir en cada partido, porque de lo contrario no ganarás”.
La historia de Frances Tiafoe: dormía sobre una mesa
Constant y Alphina, los padres de Tiafoe llegaron a Estados Unidos escapando de la guerra civil en Sierra Leona a mediados de los años 90. En Maryland, su padre consiguió un trabajo como obrero en la construcción del Junior Tennis Champions Center (JTCC) en College Park, donde además hacía de conserje del predio.
Ahí, Frances y su hermano gemelo Franklin pasaban largas noches, donde incluso llegaron a dormir sobre mesas plegables. “Dormía en mesas plegables en la oficina. Allí fue donde comenzó mi aventura”, dijo en 2019 a The Guardian.
En una entrevista a The Undefeated, Tiafoe tuvo palabras para el país de sus padres, Sierra Leona: “La pobreza allí es una locura. Lo ves en la televisión, y luego lo ves de cerca y es como, maldita sea. La gente estaba realmente sufriendo y había muy pocas esperanzas. Eso me hizo entender que, como ciudadano estadounidense, tenía oportunidades y era capaz de hacer lo que quisiera”.
