Ni diez minutos llegó a jugarJames Rodríguezeste viernes, en el triunfo del BayernMúnichcontra Hoffenheim. No obstante, ese rato fue suficiente para desatar una locura en el AllianzArena.
Tras el final del encuentro, un fanático invadió el campo de juego y corrió a los brazos del volante colombiano.
Sin embargo, el adolescente no llegó solo: todo un grupo de agentes de seguridad lo persiguieron y quisieron separarlo de su ídolo.
¿Qué hizo James? Lo mejor que pudo haber hecho. Lo separó de los guardias con la ayuda de Jerome Boateng y Robert Lewandowskiy le dio un obsequio para toda la vida: el uniforme que utilizó en el encuentro de hoy.
¡Eres grande, James!
+ La secuencia:








