Un suelo fértil,  quizás. Un estilo de vida, probablemente. La capacidad pasmosa de crear futbolistas de élite no se explica a ciencia cierta, debe influir la mística. Uruguay se erige en un caso de estudio, porque en ese país de unos cuatro millones de habitantes han brotado miles y miles de figuras, de cracks de este maravilloso deporte. 

Ni hablar de la increíble historia de la selección, que conquistó el planeta con dos Copas Mundiales (1930 y 1950), y abrazó la gloria de dos oros en Juegos Olímpicos y una quincena de Copas América. Toda esa gloria que posicionó a la Celeste como un gigante entre los gigantes, que se bañó de éxito con mayor asiduidad que potencias mundiales deportivas y socioeconómicas. 

En todas estas décadas del seleccionado los nombres brotan por doquier, por lo cual elaborar un listado se convierte en una aventura. En este repaso vamos a conocer nombres que impulsaron a los charrúas a grandes gestas: 30 grandes jugadores que triunfaron en la Celeste.

 

Egidio Arevalo Ríos

Temperamento, entrega total, quite preciso y mucha garra. El molde perfecto de un mediocampista defensivo ideal para la selección uruguaya, por eso se mantuvo durante añares como un indiscutido de la Celeste.

Con la casaca celeste, saltó al campo de batalla a lo largo de 90 encuentros oficiales, desde 2006 a 2017. El volante fue un engranaje decisivo en ese plantel maravilloso de Sudáfrica 2010 y alcanzó un nivel extraordinario en la Copa América 2011, que le valió una transferencia al Palermo de Italia.

Marcelo Zalayeta

Sobresalió en el Mundial Sub-20 de 1997, donde encandiló a todos con su talento, su fuerza y su determinación. Ese rendimiento lo catapultó directamente al Juventus de Italia, donde pudo completar varios periodos muy fructíferos.

Con la Celeste participó en 32 partidos, en los que marcó 10 tantos. A pesar de sus buenas actuaciones, nunca pudo clasificar a una cita ecuménica, aunque siempre se lo recordará por esos tres goles marcados ante Colombia por la Eliminatorias de Alemania 2006.

Fernando Alvez

Guardameta histórico de Uruguay y el mundo. Se calzó los guantes de la selección desde 1980 a 1997, con periodos de ausencia. No obstante, su presencia no pasó desapercibida, por eso la FIFA lo incluyó entre los 100 porteros más valiosos en una votación realizada en 2010.

Alvez se dio el lujo de cuidar los tres palos de la Celeste en México 1986 e Italia 1990. Además, el golero se consagró campeón de la Copa América de 1995 con el combinado nacional. Todo un emblema del puesto y de la selección, en la que disputó 40 partidos.

Pablo Bengoechea

Un mediocampista fenomenal, con mucho poder de gol y creación de juego para manejar los hilos como un titiritero. Pablo sobresalió en su época, con sus destellos sobre la grama maravilló a propios y extraños en diversas latitudes del mundo.

Con la Celeste, se dio el lujo de grabar a fuego su nombre en la historia, dado que convirtió los goles en las finales de la Copa América 1987 y 1995 y así brindó un aporte decisivo para conseguir esos títulos. Infló las redes en seis ocasiones a lo largo de sus 43 cotejos oficiales.

Nelson Gutiérrez

Zaguero infranqueable, otro defensor de sangre charrúa que trascendió fronteras. Nelson vivió su estreno con la selección desde muy joven, cuando apenas transitaba por los 21 años y consiguió festejar la Copa América 1983.

Se mantuvo como una referencia total en el seleccionado hasta 1990, por eso experimentó las sensaciones únicas de jugar dos mundiales, México 86 e Italia 90. Además, el central se alzó con la Copa América organizada en Argentina en 1987. En total, el uruguayo se calzó la casaca del seleccionado en 57 partidos.

Paolo Montero

Paolo edificó una carrera magnífica, que se sustentó en diez años de titularidad en un monstruo como Juventus de Italia. Todo lo que evidenció desde muy joven también se cristalizó en la Selección de Uruguay, en la que debutó a la temprana edad de 20 años.

Durante más de una década, el zaguero se convirtió en una pieza fundamental de la Celeste, con la que completó 60 partidos oficiales y 5 goles. A pesar de su influencia, solo pudo correr en el césped de un mundial en Corea y Japón 2002. Un fuera de serie absoluto, que marcó un estilo y un camino en el puesto para todo el fútbol charrúa.

Cristian Rodríguez

El Cebolla es sinónimo de éxito, de gloria, porque cosechó 27 títulos oficiales en su riquísima trayectoria a nivel clubes, donde brilló en gigantes europeos como Porto y Atlético Madrid. Este mediocampista ofensivo siempre se destacó por sus cualidades únicas.

En la Celeste acumuló un recorrido muy interesante, desde 2003 a 2018, con la particularidad que se perdió la Copa del Mundo 2010 por una suspensión que se originó en el repechaje. No obstante, pudo disfrutar de Brasil 2014 y Rusia 2018. En el combinado charrúa celebró a rabiar esa Copa América 2011.

Maximiliano Pereira

Otro fiel referente de las características de un lateral uruguayo, con esa mezcla de quite preciso con trepadas por el andarivel. Maxi la descosió durante su larga estadía en el seleccionado, una trayectoria gigante que completó durante trece años.

El defensor formó parte de una retaguardia que salía de memoria entre 2005 y 2018, un periodo fructífero de la Celeste, con ese cuarto puesto en Sudáfrica 2010 y la Copa América de 2011. Con sus 125 partidos oficiales se ubica en el quinto escalón del listado de mayores presencias en el combinado nacional.

Rubén Paz

Del suelo uruguayo germinó este talento descomunal. Enganche tradicional y maravilloso que destiló de magia los campos del mundo. Su trascendencia lo impulsaron a ser considerado el Maradona uruguayo, una definición de la época, por la coincidencia de su participación en México 86.

Este ídolo total, se calzó el manto de la selección en 45 partidos, en los que anotó 8 goles. Paz encandiló al continente, así como a Europa con sus pasos por Francia e Italia, y estimuló a miles de niños charrúas a intentar imitar sus movimientos.

José Nasazzi

La epopeya del Mundial de 1930 continúa en el imaginario colectivo. Uruguay cobijó esa primera edición del torneo ecuménico y se consagró campeón con una recordada final ante Argentina (4-2). Ese equipo tuvo a un líder impresionante, José Nasazzi.

Un defensor extraordinario, a tal punto que los especialistas lo catalogan como de los mejores en su puesto en toda la historia de Uruguay. Este férreo zaguero levantó el trofeo en ese Mundial y también se colgó los dos oros olímpicos. Para tomar dimensión, José forma parte del once ideal de toda la existencia de la Copa América.

Hugo De León

Extirpe charrúa a la máxima expresión. Hugo ejemplifica de manera certera todo lo que debe reunir un defensor uruguayo, con la prestancia y la actitud ante todo, ese rasgo de no entregarse nunca y edificar una muralla en la retaguardia.

Además de una exitosa trayectoria a nivel clubes, con múltiples títulos en Nacional, De León se calzó la Celeste en 48 ocasiones, con el hito de disputar el Mundial de Italia 1990. Un zaguero de antaño, rudo y voz de mando.

Martín Cáceres

Una vigencia pasmosa para el defensor, que se vistió de hombre de selección en 2007 y todavía continúa latente como un engranaje decisivo del equipo. La versatilidad, y sobre todo su prestancia y rendimiento, le permiten ocupar todas las posiciones de la última línea, con toda la injerencia del trabajo defensivo en la Celeste.

Martín disfrutó de las emociones únicas de jugar un mundial por triplicado, por sus participaciones en 2010, 2014 y 2018, a los que hay que sumar Qatar 2022. Además, Cáceres también levantó el trofeo de la Copa América que se realizó en Argentina en 2011. Ya luce en sexto puesto de mayor cantidad de partidos con el seleccionado con 112 cotejos.

Ángel Romano

El Loco no pulula entre los nombres más obvios o más reconocidos de la mayoría de las personas, no obstante su trascendencia amerita un espacio de privilegio. Claro que la época de apogeo del delantero se ubica a principios del siglo XX.

Este goleador obtuvo seis Copa América (1916, 1917, 1920, 1923, 1924, 1926) y un Oro en los Juegos Olímpicos de 1924. Durante años, Romano lució entre los máximos anotadores de la selección, producto de los 28 gritos en 69 partidos.

Fernando Muslera

Una sana costumbre de estos tiempos era repasar el once inicial de Uruguay y que siempre comience con el apellido Muslera. Titular indiscutido en tres mundiales (Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018), aparece en el segundo puesto de máximas presencias en la selección con 131 partidos.

Poseedor de una historia particular al nacer en Argentina, su madre le designó Fernando en honor al enorme Fernando Morena, un delantero emblemático de Uruguay. Su muy buena actualidad lo mantiene dentro del actual plantel charrúa.

Sebastián Abreu

Picar un penal decisivo en una tanda de definición de un Mundial no es para cualquiera, básicamente para muy pocos. El Loco paralizó corazones y desató alaridos con su tanto en los Cuartos de final de Sudáfrica 2010, un episodio que lo describe de cuerpo y alma.

Un fuera de serie que supo marcar una huella en la Celeste en más de 70 partidos, en los que infló la red en 26 ocasiones, desde 1996 a 2012. Competidor de una zona caliente del plantel, plagada de variantes de calidad.

Edison Cavani

La actualidad impide valorar y dimensionar la magnitud de algunos jugadores, como el caso de Edison que ya generó un aporte descomunal con la Celeste. Este exquisito goleador, que pasea sus virtudes por los mejores campos de juego del mundo, se erige en un emblema del seleccionado.

Tal el grado de su calidad que ya luce en el segundo puesto de máximos goleadores del combinado nacional con 54 tantos en 128 partidos. Cita obligada desde 2008 en el equipo, levantó la Copa América en 2011.

Luis Suárez

¿Qué se puede decir de semejante animal del gol? El planeta entero conoce de las virtudes de un anotador voraz, que brilló en el máximo nivel del fútbol durante tantos años, para destilar su potencia en los mejores clubes. Todo eso lo potencia a la hora de calzarse la camiseta de la selección de Uruguay.

La magnitud del centrodelantero se ejemplifica en las estadísticas, porque se convirtió en el jugador con más goles en la historia de la Celeste con 67 gritos en 130 partidos. Su trama sigue abierta para continuar escribiendo, pero ya tiene un lugar asegurado en el olimpo.

Diego Lugano

La sangre charrúa es un concepto que se impregnó en el lenguaje del fútbol mundial y un exponente fiel de esta característica es Diego Lugano. Un zaguero férreo, durísimo, con enorme capacidad en el juego aéreo.

Defendió como pocos el manto sagrado de la Celeste desde 2003 al 2014, tanta influencia que saltó al campo en 95 ocasiones, para ingresar en el top 10 de máximas presencias, además de clavar nueve goles. Partícipe fundamental de Sudáfrica 2010 y ganador de la Copa América 2011.

Alcides Ghiggia

Se puso la camiseta en apenas 12 ocasiones, un número escaso pero que le alcanzó, y le sobró, para inscribir su nombre en las páginas más doradas de la Celeste. En el inconsciente colectivo perdura el nombre de este delantero, por la trascendencia de su aporte.

En todos los documentales del Maracanazo siempre sobresale Alcides, dado que de sus botines brotaron los gritos más resonantes de la historia con el gol del triunfo de Uruguay ante Brasil. Un pase a la red que enmudeció a doscientas mil personas.

José Leandro Andrade

Llenar las vitrinas propias con trofeos de la magnitud de Mundiales, Juegos Olímpicos y Copas América no sucede habitualmente. La Maravilla Negra lo logró, dado que formó parte de esa etapa dorada del seleccionado uruguayo.

Un hombre fundamental en la historia de la Celeste, que supo mixturar la potencia para moverse en el frente de ataque con la calidad y la jerarquía para esquivar piernas rivales, con una elegancia poco antes vista en esa época.

Álvaro Recoba

El Chino bañó de magia el césped con su talento innato, esa capacidad de dominar el balón que lo catapultó a los primeros planos de Europa, donde se instaló como un jugador de relieve mundial. Con la Celeste también gravitó en decenas de ocasiones.

Desde 1995 al 2007, defendió los colores del seleccionado, con quien logró disputar el Mundial 2002, así como inflar las redes en 10 ocasiones durante sus 68 partidos oficiales. Un elegante total que dejó su huella.

Diego Godín

Liderar los registros históricos de una de las selecciones más tradicionales del planeta no es un hecho menor, todo lo contrario. El Faraón comanda la tabla de mayor cantidad de partidos con la camiseta de la Celeste, toda una ratificación de la gravitación del zaguero.

Emblema del Atlético Madrid y figura destacada por Europa, defiende con uñas y dientes el combinado nacional desde 2005 y se convirtió en todo un referente de una generación que devolvió a Uruguay a los primeros planos de la competencia internacional.

Ladislao Mazurkiewicz

Uno de los grandes secretos de Uruguay se vincula con la generación de arqueros de calidad, que abastecieron, y siguen abasteciendo, a los mejores clubes del mundo. Cientos de miles de voces aúnan criterios para ratificar que Ladislao ha sido el portero más importante de la selección charrúa.

Defendió los tres palos de la Celeste en tres mundiales (66, 70 y 74) y en México obtuvo la distinción como el mejor arquero de la Copa del Mundo, porque su destreza ayudó a la selección a sumergirse en las semifinales.

Luis Alberto Cubilla

Tres mundiales, nada más y nada menos que tres citas ecuménicas para el Negro, uno de esos delanteros que dejaron su huella en la Celeste. Este wing, con mucho poder de gol, brilló en el verde césped y se convirtió en un ganador nato con innumerables títulos de jerarquía en Peñarol, Nacional, River Plate y hasta el Barcelona de España.

Con el seleccionado no pudo saborear las mieles de la gloria, pero su influencia se desperdigó por doquier, por todo lo que generó en el público y los jóvenes merced a sus cualidades impresionantes para dominar al esférico. Metió 11 goles en 38 cotejos con el combinado nacional.

Juan Alberto Schiaffino

Apenas 21 partidos con la Celeste, pero su influencia va mucho más allá que lo estadístico. Juan Alberto rompió con todos los moldes, al límite que una enorme cantidad de especialistas lo consideran el mejor jugador uruguayo de todos los tiempos.

Vital en el equipo que alzó la Copa del Mundo en Brasil 1950, autor del primer tanto en la recordadísima final. Un goleador preciso, pero que también se destacaba por su visión del juego, con pases milimétricos, su magia lo motorizó a brillar en el Milán, en una era donde no abundaban los sudamericanos en los gigantes europeos.

Enzo Francescoli

El Príncipe maravilló al mundo con su elegancia, la prestancia para volar por el campo y sus exquisitas definiciones. Obnubiló a miles y miles de personas en todas las latitudes, al punto que el propio Zineddine Zidane le confesó su amor y le destinó su nombre a su hijo.

Con la Celeste participó en dos mundiales (México 86 e Italia 90) y fue artífice trascendental para esa trilogía de títulos en la Copa América (1983, 1987 y 1995). Con la casaca nacional convirtió 17 goles en 73 partidos para ganarse un lugar en el olimpo del seleccionado.

Fernando Morena

Un animal voraz del gol, un tiempista asombroso para fabricarse sus espacios y rematar con calidad para inflar las redes. Fernando trasciende épocas, nada se compara con su aporte, que se grafica como el máximo goleador de la Primera División uruguaya y el segundo en Copa Libertadores.

En el seleccionado pudo demostrar su valía a lo largo de 53 partidos oficiales, en los que gritó desaforadamente en 22 ocasiones. Formó parte del plantel que representó al país en Alemania 1974 y se consagró campeón de la Copa América 1983, donde marcó dos tantos.

Obdulio Varela

La síntesis perfecta de cómo entender a la Celeste y sobre todo como defender esa camiseta para pelearle al mundo. Obdulio está considerado como el mejor capitán de todas las épocas del seleccionado. Su historia recorrió el mundo, con esa arenga en los pasillos del Maracaná antes de la final contra Brasil.

Este zaguero central motivó a sus compañeros para evitar que las 200 mil personas en el estadio influyeran en el juego. “Los de afuera son de palo”, dijo el Negro Jefe y esa frase trascendió los aires para convertirse en un refrán popular. Además del mundial de 1950obtuvo la Copa América de 1942.

Héctor Scarone

Una leyenda entre leyendas. El Mago guió a Uruguay a las tremendas gestas del Mundial de 1930 y los dos oros olímpicos (1924 y 1928). Un delantero de excelencia, que supo dominar la tabla de máximo artillero de la selección durante décadas con 31 gritos en 52 partidos, un promedio descomunal. Recién en 2011 le arrebataron ese privilegio.

Un eslabón de una generación impresionante, que dominó la escena del planeta en esos primeros años del siglo XX. Héctor también levantó cuatro Copas América para erigirse en una inspiración para miles de uruguayos.

Diego Forlán

Pensar en la Selección de Uruguay remite inmediatamente a Diego.Un delantero potente, sacrificado, talentoso y que trascendió fronteras. Todo lo que desplegado en los gigantes de Europa se potenciaba con la casaca de la Celeste, donde brillaba con luz propia.

Tercer máximo goleador histórico del combinado nacional alcanzó su momento de gloria al ser designado como el mejor jugador del Mundial de Sudáfrica 2010, donde ayudó al equipo a alcanzar las semifinales, tras décadas sin meterse en ese grupo selecto en una Copa del Mundo.