En noviembre de 2016, la tragedia golpeó al mundo del fútbol. El avión que transportaba a los futbolistas de Chapecoense a jugar la final de la Copa Sudamericana, se estrelló en Colombia, minutos antes de aterrizar y un día antes del partido ante Atlético Nacional.
Como gesto de reciprocidad, el club colombiano decidió entregarle la copa al humilde equipo brasilero, que perdió a casi la totalidad de su plantilla y a toda su dirigencia.
Jackson Follmann, sobreviviente Chapecoense, posando con los jugadores de Atlético Nacional en amistoso vs Atlético Mineiro. Una hermandad que perdura. @ChapecoenseReal – @nacionaloficial pic.twitter.com/aqQ2MJIBlx
— Juez Central (@Juezcentral) 14 de enero de 2018
Todo elAtanasio Girardotaplaudió a aquellos soldados y cantó el ya famoso “Vamos, vamos, Chape”abrazado al dolor de los hinchas del equipo campeón.
Un año y medio después de aquel suceso, Chapecoense decidió homenajear a quien fue su pueblo hermano durante el dolor más grande de su historia. El club sacó una camiseta suplente con los colores de la bandera de Colombia, en un gesto que emocionó a propios y extraños. ¡Vamos, vamos Chape!
A paixão é o que move o futebol e motiva qualquer superação. Também é o que une torcedores da Chape e da Colômbia. Isso inspirou a nova camisa da Umbro, feita para você carregar essa paixão no peito. #VamosChape #Colômbia #LaPasión #UmbroNations pic.twitter.com/pjJhczXIjr
— Chapecoense (@ChapecoenseReal) 14 de abril de 2018




