Así vivieron los hinchas desde su sector la pincelada de la Pulga que significó el 3-0 parcial de Argentina sobre Panamá. Un momento para ver una y otra vez.
Transcurrían 33 minutos de la etapa complementaria. Lionel Messi ya había concretado su retorno a las canchas y ya había marcado su primer gol para tranquilizar a la Selección Argentina y estirar esa escasa diferencia que llevaba ante Panamá.
En ese momento, la Pulga recibió una infracción cerca del área. Posición ideal para que su zurda dibujara la comba más hermosa de todas. Y, por supuesto, él no dudó. Como con un guante, Messi acarició el esférico y le arregló una cita con la red.
El partido ya estaba 3-0, y, aunque faltaban dos gritos más, todo estaba visto. El crack de Barcelona ya había hecho valer cada uno de los centavos invertidos en las entradas. Había cumplido con cada uno de los aficionados que dijeron presente en el estadio.
El Soldier Field de Chicago podrá vanagloriarse orgulloso diciendo que fue el escenario donde un día volvió Messi, con barba, para demostrar que estaba más vivo que nunca. Ese estadio que ofreció miles de tomas desde la tribuna de un gol decididamente fantástico.
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