A lo largo de su carrera, son muchos los jugadores que han acusado a James Harden y Russell Westbrook de ser compañeros con los que es difícil lidiar, por lo que juntarlos en un vestuario era una apuesta, cuando menos, arriesgada.
Y, lo que muchos consideraron que era una bomba de tiempo mostró su primer aviso de explosión tan solo un par de minutos después del inicio del primer partido de los Houston Rockets esta temporada.
Westbrook y Harden empezaron a discutir airosamente al lado de la mesa de los anotadores, señalándose el uno al otro y negando con la cabeza, de la misma forma que a Harden le había sucedido previamente con Chris Paul la temporada pasada.
Los Rockets, sin embargo, parecían encaminados a su primer triunfo del año, consiguiendo una importante ventaja de doble dígito ante los Milawukee Bucks de Giannis Antetokounmpo en condición de local.
No obstante, los visitantes presenciaron el primer colapso de la nueva media cancha de Mike D’Antoni y terminaron dándole vuelta al partido para llevarse un triunfo 117-111 en el partido inaugural.
Harden anotó 19 puntos en 2/13 de campo, con 7 rebotes y 14 asistencias, mientras que Westbrook lideró al equipo con 24 puntos en 7/17 de campo, con 16 rebotes y 7 asistencias. Sin embargo, la imagen que dejaron los nuevos Rockets no fue la mejor.
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