Ni al guionista más pesimista se le hubiera ocurrido un inicio de 2026 como el que afronta Boca. La temporada todavía no subió el telón oficialmente, pero en el club ya estalló su primer dolor de cabeza estructural (en el mercado de pases sigue sufriendo reveses que lo llevan a no tener refuerzos): Claudio Úbeda tendrá que afrontar el debut del Torneo Apertura ante Riestra, el próximo domingo, sin un delantero de oficio en cancha. Literalmente.
Lo que parecía una abundancia de recursos, hoy es un desierto. La odisea tragicómica se gestó en tiempo récord. A las bajas ya conocidas de Edinson Cavani (lumbalgia) y Milton Giménez (pubalgia), quienes trabajan diferenciado desde el inicio de la pretemporada, se sumó el golpe de gracia: el desgarro en el gemelo de Miguel Merentiel durante el amistoso ante Olimpia.
La pregunta del millón se formula sola: ¿Y ahora? Úbeda deberá barajar y dar de nuevo con lo que tiene a disposición, aunque las cartas sobre la mesa son marcadas y no abundan.
Las dos variantes que tiene Boca como delantero
Ante este panorama, la improvisación gana terreno y todos los boletos apuntan a Lucas Janson. El ex Vélez, acostumbrado a jugar por fuera o como segunda punta, deberá disfrazarse de referencia ofensiva en la Bombonera, tal y como ya hizo ante Olimpia. Para comprender lo inesperado de la situación, vale aferrarse a los números: si disputa 82 minutos ante Riestra, igualará el tiempo jugado en todo el 2025 (157′).
Pero los malabares no terminan allí: la emergencia es tal que Úbeda debió subir de urgencia a Iker Zufiaurre, atacante de 20 años de la Reserva que, si bien se destaca como extremo y suma tres partidos en Primera, hoy aparece como la única rueda de auxilio para completar el banco y ser el reemplazante de Janson.
Sin refuerzos a la vista y el hecho de dejar partir la última opción
De todas formas, hilando fino, reducir este escenario sin fecha de caducidad a la mala suerte sería un análisis incompleto. Y es que la desdicha tiene relación directa con un mercado de pases que tampoco se presentó favorable para Boca.
Mientras la dirigencia se desgastaba en la novela inconclusa de Hinestroza, en paralelo, los focos en La Ribera también tenían en la mira la contratación de un centrodelantero. O al menos eso se permitía creer con los coqueteos con Miguel Borja, los rumores europeos sobre Chimy Ávila y el interés concreto por sumar a Alexis Cuello, por quien, poco a poco, empieza a darse otra historia a su alrededor.
Pero el dolor de cabeza en Boca no solo se remite a la falta de efectividad en el mercado, sino a una falta de timing paradójica. Bingo repleto de ironía. Y es que días antes de que estalle la enfermería, en el club le dijeron adiós a Valentino Simoni. El goleador de la Reserva se sumó a préstamo a Gimnasia de Mendoza, con la ilusión de debutar profesionalmente luego de no tener lugar en La Ribera. Casualidad o no, hoy sería el único dueño del área que Úbeda tendría a disposición.
Mientras tanto, la realidad es otra, y golpea duro en los pasillos de La Bombonera. Salvo un giro mágico con los lesionados o un movimiento relámpago en el mercado (restan siete días para su cierre), Janson será el encargado de llevar la ilusión goleadora xeneize por tiempo indeterminado. El panorama menos pensado. Y eso que el año todavía tiene que arrancar.
Datos clave
- Boca afronta una emergencia total para el debut ante Riestra: Claudio Úbeda no tiene ningún ‘9’ de oficio disponible por las lesiones de Cavani (lumbalgia), Milton Giménez (pubalgia) y el reciente desgarro de Miguel Merentiel.
- Ante la escasez, el DT improvisará con Lucas Janson y debió subir de urgencia a Iker Zufiaurre (juvenil de 20 años).
- La situación expone una irónica falta de timing: el club sufre la dificultad para sumar refuerzos justo días después de haber cedido a Valentino Simoni, quien hoy sería el único delantero natural disponible.
