El mercado de pases de River Plate ha roto todos los moldes. La inminente llegada de Thiago Almada por la impactante cifra de 23 millones de dólares ha sacudido el fútbol argentino y sudamericano. Sin embargo, semejante inversión trae consigo una presión ineludible: en la vara del Millonario, y con este presupuesto, el único resultado aceptable es levantar la Copa Libertadores el próximo año.
Un “Dream Team” para ir por la gloria
La directiva y la secretaría técnica, encabezada por figuras como Enzo Francescoli (y la sorprendente colaboración en la gestión de nombres como Pablo Longoria), junto al entrenador Eduardo “Chacho” Coudet, han apostado el todo por el todo.
El plan es construir un equipo de ensueño durante este semestre. Almada se suma a una lista de refuerzos y nombres rutilantes que asusta a cualquier rival del continente: Ángel Correa, Lucas Beltrán, Rafael Santos Borré, Esteban Andrada, Nicolás Otamendi y Francisco Ortega. La conformación de este plantel no deja margen para excusas.
Las dudas sobre la millonaria inversión
A pesar de la jerarquía que implica la llegada de un campeón del mundo, la cifra de 23 millones genera debate y divide aguas entre los analistas. ¿Vale realmente esa cantidad de plata hoy en día?
Para muchos, el presente de Almada no justifica semejante desembolso. Al analizar su rendimiento reciente, surgen varios asteriscos:
- El Mundial 2026: Su participación en la última Copa del Mundo fue calificada como “muy flojita”, perdiendo su lugar en el equipo de Lionel Scaloni rápidamente.
- El paso por Europa: En el Atlético de Madrid, a pesar de llegar por pedido expreso de Diego Simeone y recibir confianza inicial, no logró imponerse y terminó siendo suplente durante toda la temporada. Tampoco logró explotar todo su potencial en su breve paso por Francia.
- El título en Brasil: Si bien viene de coronarse campeón de la Copa Libertadores con el Botafogo (tras su paso por Estados Unidos), lo hizo siendo una pieza más del engranaje y no la gran figura descollante del equipo.
Nadie niega su talento innato, su capacidad de gambeta y su excelente pegada, pero colgarle el cartel de “fichaje estrella de 23 millones” es considerado por muchos como un riesgo desmedido que la directiva de River ha decidido asumir tras un profundo análisis.
La obligación de la Quinta
En el fútbol, el dinero exige resultados inmediatos. Si el club invierte esta cantidad de dinero por un solo jugador, la exigencia se eleva al máximo escalón. Para Thiago Almada y para el “Super River” de Coudet, el mensaje es claro: esta compra exige y pide a gritos que la quinta Copa Libertadores llegue a las vitrinas del Monumental en 2027. No queda otra.





