El Gran Premio de México ya forma parte de la historia y Kimi Antonelli es el campeón más joven de todos los tiempos en la Fórmula 1. El italiano de Mercedes hizo lo que tenía que hacer: una carrera brillante, arriesgando más de lo que se hubiera imaginado y terminando en el tercer lugar, cuando solamente necesitaba ser noveno.
Un nuevo ídolo para Italia con un Antonelli que no solamente le ha ganado durante toda la temporada a George Russell, su compañero de equipo, sino que, además, ha sido excelente donde los pilotos cuentan más, en la clasificación. Ha sido el que mejor entendió el reglamento, el que más arriesgó y el que más superó los problemas de confiabilidad que tuvo Mercedes en el principio de la campaña.
Pero claro, tenemos que hablar de Franco Colapinto, protagonista de otra polémica decisión. Es que el argentino se quedó con la tristeza de las manos vacías después de la felicidad de haber terminado en el octavo lugar y a la espera de la sanción a Oscar Piatri. Un fuerte revés para el piloto de Alpine, que venía de una seguidilla muy complicada de carreras incompletas.
Pero Colapinto debe quedarse con que le vuelve a ganar en la largada a todo el mundo. No hay largador como él en toda la Fórmula 1. Ha sido brillante en las dos largadas que ha tenido el Gran Premio de México, sobre todo la primera, donde parte del undécimo lugar y termina peleando por el séptimo. Es gigante lo que hace, con herramientas no tan buenas como los cuatro equipos de adelante.
Y, después, él sostiene un muy buen ritmo, haciendo una mejor carrera que Pierre Gasly. Esa es la foto final con la que se tiene que quedar, casi como un premio consuelo. Sí, venció a su compañero de equipo y eso es a lo que tiene que apuntar. Y eso que lo hizo con un entrenamiento menos, ya que arrancó recién en la segunda tanda.
En definitiva, Colapinto termina ejecutando una carrera donde arlga de forma impecable, gana muchos lugares, sostiene muy bien el ritmo ganándole por mucho a Nico Hülkenberg, persiguiendo y manteniendo diferencia con Liam Lawson, reaccionando a los distintos compuestos de neumáticos, reaccionando a la segunda largada, a la bandera amarilla, a pelear adelante, a tratar de superar a Piastri y a aguantar a los que venían atrás.
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Me parece que Colapinto lo ha hecho todo de forma impecable. En una carrera donde la tentación para cometer errores estuvo ahí todo el tiempo, él hizo una carrera, de principio a fin, sin cometer ninguno. Pero termina sancionado porque no levanta lo suficiente en la bandera amarilla y eso genera un debate gigantesco, sentando a la mesa al argentino y a la gente del equipo, peleando con los comisarios deportivos.
¿Cuánto es suficiente? El reglamento no estipula cuánto hay que levantar. No lo dice. Es subjetivo. Y en eso de la subjetividad de cuánto es lo suficiente, lo volvieron a penalizar y le dieron 10 segundos. Lo mismo pasa con Gasly. Y lo que era un fin de semana donde Alpine se quedaba con una sonrisa, todo se terminó desmoronando de forma contundente.
El rendimiento ya no alcanza y las manos siguen vacías de puntos. Ya no alcanza porque, si hay una constante en esta parte de la temporada, es que el rendimiento de Alpine está. Pero, por distintos contextos, por malas decisiones y hasta por polémicas, la escudería francesa se sigue quedando sin puntos y con mucha tristeza.





