Boca debió ganar el Superclásico 2 a 0. Ganó por la jerarquía de Paredes, que tuvo 5 minutos inolvidables, de los 40 a los 45 del primer tiempo: dos pases 3 dedos de crack total para Merentiel y después se vistió de Riquelme para clavarla en el ángulo, como Román en la Libertadores 2000 y festejó con el Topo Gigio en lo que fue seguramente el momento más feliz de Leandro Paredes con la camiseta de Boca.
En el segundo tiempo, Boca debió liquidarlo y tuvo 6 o 7 situaciones de gol. Ahora, Boca le perdonó la vida a River y, diciendo la verdad, yo hoy en el Monumental vi dos penales. El de Rivero, muy bien cobrado por Paletta en el VAR, y también vi penal en la última jugada del partido.
Lautaro Blanco, en una irresponsabilidad total, le pega con el codo a Martínez Quarta. Es penal. Paletta debió llamar a Herrera, que en 2023 decidió favorecer a River y hoy decidió favorecer a Boca. Así es Herrera, árbitro al que yo ya no le creo más.
Repito, Boca fue superior y lo gana por la jerarquía de Paredes. Mal partido de Aranda, creo que el Changuito Zeballos empieza a pelear mano a mano por la titularidad.
Enfrente, un River muy insulso. Tuvo a Acuña y Martínez Quarta como estandartes. Pero a un débil Montiel, un débil Aníbal Moreno y a un flojo Colidio. Y que sufrió demasiado la lesión de Driussi, el as de espadas que tenía Coudet, la carta ganadora que podía darle la victoria y salió lesionado a los 15 minutos.
River nunca encontró la manera de empatarlo, de hecho en la cabeza no tengo una chance del Millonario para empatar el partido.
Vuelvo al asterisco: el golpe en el final con el codo de Lautaro Blanco era penal y la chance de River de empatarlo, pero Paletta y Herrera no se lo dieron.






