En el MetLife Stadium, la Selección de Francia sacó a relucir toda su jerarquía en el complemento para vencer por un sólido 3-1 a Senegal, en el estreno de ambas escuadras por el Grupo I de la cita internacional. El elenco comandado por Didier Deschamps tuvo que batallar más de la cuenta ante el ímpetu africano, pero terminó sellando una victoria clave gracias a una actuación descomunal de su principal estrella, borrando de un plumazo los fantasmas del pasado.
Sorpresa africana, el susto de Maignan y un esquema estéril
El compromiso arrancó con un libreto completamente imprevisto que encendió las alarmas en el banco de la UEFA. Senegal le perdió rápidamente el respeto al gigante europeo y se transformó en el claro dominador de las acciones durante la primera mitad, complicando en demasía a una Francia inconexa y plagada de imprecisiones. A los 24′, Nicolás Jackson desató el pánico en la zaga gala con un remate ajustado que se estrelló en el poste derecho; para colmo, el rebote impactó en el pie del arquero Mike Maignan y por milímetro no se transformó en un insólito autogol.
Francia apenas insinuó tímidas aproximaciones mediante veloces contras de Ousmane Dembélé, pero careció por completo de profundidad. Justo antes de irse al descanso, Sadio Mané desbordó por la banda izquierda y mandó un centro venenoso que Ismaila Sarr conectó por sobre el travesaño, perdonando de forma increíble a los europeos. Con esa jugada, el juez australiano Alireza Faghani puso fin a un primer tiempo donde el cuadro africano opacó totalmente a los dirigidos por Deschamps, cuyo bullado esquema con cuatro delanteros no generó ninguna ocasión clara de peligro.

Kylian Mbappé abrió la cuenta para Francia.
El show de Donatello y la genialidad para liquidar el partido
En el complemento, la historia dio un vuelco radical y el poderío galo despertó con todo. Michael Olise avisó a los 52′ tras recuperar un balón en la salida y forzar una tapada milagrosa de Édouard Mendy. Senegal intentó reaccionar y llegó a celebrar el empate mediante un zapatazo de Nicolás Jackson a los 67′, pero el grito fue ahogado de inmediato por una posición de adelanto ratificada por el VAR. Solo un minuto antes, a los 66′, se había roto el celofán: Kylian Mbappé recibió una habilitación perfecta de Olise y, con una certera definición dentro del área, batió a Mendy para decretar el 1-0.
Con la ventaja en el bolsillo, Francia se adueñó por completo del trámite y comenzó a sentenciar la historia. Al minuto 81, Adrien Rabiot frotó la lámpara y metió un pase con lienza para Bradley Barcola, quien se la picó con una clase total al guardameta senegalés para estampar el 2-0 transitorio. En los descuentos, la emoción le puso una pizca de suspenso al encuentro cuando Mbaye aprovechó un parpadeo defensivo a los 95′ para marcar el descuento de Senegal con un potente remate en el área.
Sin embargo, las dudas duraron un suspiro porque el genio de Bondy tenía guardada la última obra de arte de la tarde. En el minuto 97, Kylian Mbappé recibió el balón en las afueras del área grande y sacó un zambombazo infernal, imposible para Mendy, sellando el definitivo 3-1. Un pitazo final que confirma que Francia viene a la cita mundialista a ser protagonista absoluta.
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