El compromiso en Boston arrancó con ambos elencos exhibiendo una tremenda intensidad por romper sus largas décadas de ausencia en los Mundiales. Mientras los caribeños avisaron con un remate desviado de Louicius Don Deedson, los británicos respondieron de inmediato con un zurdazo de Ben Doak que contuvo el meta Johny Placide. La balanza comenzó a inclinarse a los 20 minutos de juego, cuando un furioso disparo con la derecha de la estrella del Napoli, Scott McTominay, reventó el poste derecho del arco haitiano.
El premio para la insistencia europea llegó en el minuto 29 de la primera mitad. Tras una notable y fluida jugada colectiva en ofensiva, John McGinn capturó un balón en el área caribeña y, tras una serie de rebotes, sacó un remate certero que se coló en el fondo de la red para decretar el 1-0 transitorio.
A pesar de irse al descanso en desventaja, el marcador se sentía un tanto injusto para Haití, escuadra que jugaba mejor y dominaba las acciones, pero carecía de la finura necesaria en el último toque.

Escocia venció a Haití y quedó puntera del Gupo
El empuje caribeño y el carnaval de la marea tartán
En la etapa complementaria, el director técnico del combinado centroamericano adelantó las líneas de urgencia buscando la paridad, teniendo en el zurdo Louicius Don Deedson a su agente más peligroso en ataque. Escocia sintió la presión y replegó sus piezas, apostando a las transiciones rápidas dirigidas por John McGinn, quien estuvo cerca de repetir el plato a los 73′ con un zurdazo cruzado que se fue mordido.
Hacia los minutos finales, el empuje haitiano se transformó en un monólogo de pelotazos y centros comandados por el talento de Jean-Ricner Bellegarde y el despliegue físico del zaguero Ricardo Adé. La ilusión del empate estuvo a punto de concretarse en el minuto 85, cuando el espigado delantero Frantzdy Pierrot se elevó por los aires y conectó un potente cabezazo que pasó rozando el travesaño del golero Angus Gunn. Tras jugarse seis minutos de adición, el juez sentenció el pitazo final decretando una histórica victoria por 1-0 para Escocia, que desata la locura de sus fanáticos en las gradas y pone el Grupo C al rojo vivo.






