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Colo Colo

Columna alba para Bolavip Chile de Darío Sanhueza en el regreso de Colo Colo al Estadio Monumental: "Volviendo a casa"

El trabajado triunfo de Colo Colo ante Ñublense en un colmado Estadio Monumental fue el eje de la nueva columna de Darío Sanhueza para Bolavip Chile, donde destaca el regreso del equipo a Macul.

Colo Colo ganó en un abarotado Estadio Monumental.
© Agencia UNOColo Colo ganó en un abarotado Estadio Monumental.

VOLVIENDO A CASA

Por Darío Sanhueza

Y un buen día, luego de más de cien días y cuatro partidos en provincia (Chillán el 2022, Sausalito, Copiapó y Rancagua, siete si le sumamos los amistosos con River Plate y Betis), con un Mundial, refacciones a la cancha y postergaciones de por medio, por fin volvimos a nuestra querida Ruca.

El contexto por supuesto no es el ideal. Dentro del ámbito organizacional, está cada vez más difícil ir al estadio. Informaciones tardías y señaléticas erradas, entre otras situaciones, ponen a prueba la paciencia del hincha. Qué decir de otros problemas crónicos, como el uso de las escaleras, la pendiente, los acrílicos, los baños, cosas que a la corta o a la larga van a requerir una refacción mayúscula y quedarnos sin la Ruca por un buen tiempo. Una buena eso sí: hubo público visitante, ojalá que se vaya haciendo tendencia.

Pero en lo que más importa, la cancha: Colo Colo sufrió el desmembramiento de su plantel campeón del 2022, y ha tenido que incorporar nada menos que nueve jugadores para su versión 2023, incluyendo dos llegados recién la semana pasada, como Darío Lezcano y Matías De los Santos. Y sumado a esto, o en directa relación a lo mismo, el Cacique sufrió un zarandeo de aquellos en Rancagua hace un par de semanas y los ánimos venían sensibles, lo que se potenciaba considerando que el rival era Ñublense, a quienes no les habíamos ganado desde su retorno a Primera, tras varios años en la B.

Colo Colo tuvo que luchar para llevarse los tres puntos ante Ñublense. | Foto: Agencia UNO

Sin embargo, el Monumental fue una caldera y eso influye. Es cierto que el hincha quedó afectado por la goleada en El Teniente, pero fueron muchísimo más fuertes las ganas de ver a Colo Colo en casa y de empujar al equipo como manda la historia.

Y mucho de ello se vio en cancha. El Cacique no hizo un gran partido, con varios ripios, errores en la toma de decisiones, falta de fiato especialmente por los costados, imprecisiones en el pase final, poca capacidad de hacer daño –Nicola Pérez no tuvo grandes intervenciones–, pero sin la más mínima duda fue un merecido triunfador. Hay mucho mérito en la intensidad y las ganas que puso el equipo en reducir a Ñublense a una expresión precaria y mezquina, que mostró su conformidad con el empate desde el principio y que sólo complicó a Cortés con un remate al centro del arco por parte de Rubio. También mejoró la línea defensiva, vimos al Falcón acostumbrado, Ramiro González sacó la tarea adelante pese a sus limitaciones y a quedar medio malherido en la primera jugada del partido, Jeyson Rojas subió su nivel respecto a Rancagua y Wiemberg hizo un buen encuentro.

A los colocolinos nos gusta el fútbol bien jugado, pero quizás lo que más nos gusta es que el equipo se lleve por delante al rival en base a carácter, empuje y coraje. Y así fue el gol, medio a los ponchazos, con un muy buen centro de Wiemberg que encontró la zurda educada de Falcón para meter un taco y encontrar el pie izquierdo de Darío Lezcano, que estaba donde había que estar e hizo lo que había que hacer. Benegas hizo un buen partido, salió bastante aplaudido, metió todo lo que tiene, le anularon un gol mínimamente offside y se perdió otro en área chica, pero el paraguayo de inmediato mostró que puede ser un delantero que la toca y es gol, así de sencillo.

Hermoso volver a casa con un triunfo, además logrado en los últimos minutos y por uno de los refuerzos más importantes, cuestión que estimula las ilusiones. Parte clave en ser campeones el año pasado estuvo en el invicto como locales, y no podemos aspirar a menos. Ojalá que los días vayan amalgamando las piezas nuevas, y que la papa, la carne, el choclo, el zapallo y la sopa cada vez se comiencen a parecer más a una cazuela.

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