Todo listo para una nueva edición del Clásico Universitario entre Universidad de Chile y Universidad Católica, que este sábado se enfrentan por la fecha 11 de la Liga de Primera. Y uno de los focos estará puesto en el juez designado: Diego Flores.
El réferi de 36 años fue elegido por Roberto Tobar para impartir justicia en el encuentro, marcando un hito en su carrera, ya que será el primer clásico que dirige en la máxima categoría del fútbol chileno.
Flores ya cuenta con experiencia dirigiendo a los tres grandes del país, pero este compromiso representa un salto importante en su trayectoria, considerando la presión y el contexto que rodea a uno de los partidos más relevantes del calendario nacional.
De la cárcel al clásico: el otro rol de Diego Flores
Más allá del arbitraje, Diego Flores tiene una particular historia fuera de la cancha. El juez es cabo segundo de Gendarmería de Chile, desempeñándose en la Cárcel Femenina de San Miguel.
En ese recinto, incluso, tuvo participación en un caso de alta connotación pública, al estar vinculado a labores relacionadas con Cathy Barriga, quien se encuentra en prisión preventiva por delitos de fraude al fisco y falsificación de instrumento público. Flores estuvo a cargo de procedimientos de visitas, instancia en la que la ex autoridad recibió, entre otros, a su suegro Joaquín Lavín.

El propio árbitro ha reconocido que su trabajo en Gendarmería ha sido un aporte para su desempeño en el fútbol: “El trabajar en una institución como ésta me ha ayudado bastante con el arbitraje, en el tema de control de los jugadores, del partido. El complementar los dos trabajos ha sido súper beneficioso”.
Flores se tituló como árbitro en 2015 en el INAF, debutó como profesional en 2021 y en 2023 dio el salto a Primera División. Este sábado vivirá su mayor desafío hasta ahora, nada menos que en el Clásico Universitario.






