César Bravo dejó este viernes de ser el entrenador de Cobreloa, poniendo fin a su ciclo en la banca naranja en plena recta final de la Primera B. Si bien los resultados no habían acompañado en la segunda rueda, los naranjas siguen en la segunda posición con 42 puntos, apenas dos por debajo del líder Santiago Wanderers.
Sin embargo, todo cambió tras el empate 0-0 ante Deportes Antofagasta. Una declaración del técnico marcó el quiebre definitivo con la dirigencia loína: en conferencia de prensa, Bravo aseguró que nadie del club le había planteado su salida y dejó claro que no tenía intención de renunciar.

La declaración que sepultó a Bravo en Cobreloa
“Conmigo no se han acercado, fue César Jiménez, que es el tesorero, Harry Robledo que también se acercó, nunca me plantearon nada, lamentablemente y aquí hay que decirlo, yo estoy cansado, hay programas que siempre te tiran, que a mi me dan con todos porque ellos opinan de la forma personal y no de la forma grupal y de lo que se hace, se los digo, yo nunca voy a renunciar, no renuncio a mis convicciones“, comentó de entrada.
El entrenador incluso elevó el tono y apuntó a quienes estaban detrás de las críticas: “Si quieren tomar una decisión que la tomen, yo no trabajo a través de la desconfianza y tampoco me gusta la traición y la traición yo sé de dónde viene, sé que es lo que pasa acá, se los digo desde antes, cuando a mi me pidan la renuncia yo no lo voy a hacer, porque creo en mis convicciones, sé lo que hago, sé lo que he luchado durante todos estos años, sé lo que he entregado, lo que he tenido que revertir calladito, nunca me he excusado en nada, en lo que tenemos, lo que no contamos“, apuntó.
En la instancia, Bravo apeló a su profundo vínculo con la institución. “Nací acá, es un Cobreloa muy distinto, incluso cuando estuve de ayudante, cuando estuve en cadetes, es desagradable escuchar eso y sobre todo que haya gente interna que interactúa con esos programas”, cerró.
Ahora, Cobreloa vive horas claves para encontrar un nuevo entrenador, donde Mario Salas es la principal carta de la dirigencia loína para afrontar la recta final de la temporada, donde el ascenso a Primera División es una obligación.





