Este fin de semana la Fórmula 1 volvió a las pistas y, en una carrera condicionada por la lluvia, Sergio Pérez consiguió quedar en el tercer puesto del Gran Premio de Turquía. Con el podio, los muchachos de Red Bull le volvieron a meter a presión a Mercedes y Checo se ganó el reconocimiento de todo su equipo por lo que logró.

Después del disgusto que sufrió el piloto tapatío en Rusia, las cosas fueron de otra manera en Turquía y las sonrisas volvieron al garage de la escudería austríaca. Con el podio de ayer, Pérez se ganó los elogios de Helmut Marko y de Christian Horner, pero el saludo más importante fue bastante sutil y ocurrió ni bien se estacionar en el pitlane.

 

Mientras Max Verstappen se terminaba de desarmar, Checo llegó para ocupar el tercer puesto. Ni bien se bajó de su vehículo, el ex Racing Point saludó a sus ingenieros y se cruzó con su compañero de equipo. Después de un abrazo con el neerlandés, Max lo felicitó: "Bien hecho, amigo. Buen trabajo"

La labor de Checo fue clave para que Max termine en el podio. Su duelo con Lewis Hamilton fue clave para que ambos consiguieran finalizar entre los tres mejores y claramente reforzó la confianza de los directivos de Red Bull, que hace poco decidieron renovar un año más con el mexicano.

 

 

Si la dupla de la escudería austríaca consigue mantener el nivel que demostraron ayer, el campeonato podría volver a emparejarse, por lo que habrá que ver que ocurre en los Grandes Premios de Estados Unidos, México y Brasil, circuitos que suelen ser de Max Verstappen y los Red Bull.