Barcelona logró su título Nº22 desde que juega en el argentino, números que lo ponen en el cielo eterno del fútbol.
El Real Madrid de Di Stéfano, el Santos de Pelé, el Barça de Cruyff, Liverpool de Bill Shankly, el Napoli de Maradona, la Juventus de Platini, el Milan de Arrigo Sacchi, el Manchester de Ferguson; y no sé si queda alguno más en la lista de los equipos que han pasado a la inmortalidad colectiva y global.
Es una obviedad, ya todos lo sabemos que el Barcelona de Messi quedará en la historia grande. Ya ha ganado tanto como las grandes equipos de todos los tiempos, ya ha marcado una época. Pero lo increíble es que no se detiene. Si se hubiera detenido, o si Messi estuviese en su ocaso, podríamos haber incluido al equipo de Pep en la nómina anterior. Pero no. Es tan solo un capítulo de un best seller que será clásico: el Barça de Messi.
Es el jugador argentino más ganador de la historia
Rijkaard y la escuela de Rinus Michel y Cruyff dieron algunos pasos. Luego vino Guardiola para perfeccionarlo, para hacer funcionar esta orquesta como quizá nunca otra se escuchó. Una sensación de invencibilidad probablemente irrepetible. Pero tuvo su techo, y la transición fue difícil. Tito, Tata, y el propio Luis Enrique, que estuvo en cuerda floja.
Pero podemos estar horas analizando las variantes, estilo de juego, títulos y otros factores del recorrido de estos últimos 10 años de un Barcelona hegemónico. El patrón común e irrepetible, es uno solo: Lionel Messi
Claro que no se puede obviar el tándem Xavi-Iniesta. Ellos fueronlos responsables de que aquél equipo de Guardiola quizá quede en la historia como el más lírico que se haya visto. Y esa perfección estaba en sus pies, tal es así, que se cuestionaba la calidad de Messi sin los bajitos intérpretes del mediocampo. Hoy se ha caído por la borda tal enigma, porque ya no manejan el compás como antes, y aún así, Messi sigue imparable, y como consecuencia, el Barça.




