Lo que debería haber sido un espectáculo deportivo de viernes por la noche en el Estadio Jalisco se terminó transformando en un bochorno por cánticos homofóbicos. Atlas perdió dentro y fuera de la cancha.
Era de esperarse la sanción que finalmente la Liga MX le implementó al rojinegro, pues no podrán jugar el próximo juego en condición de local con público.
Jalisco estará solitario. Desolado. Lo que debería ser una fiesta, será un partido en silencio a los ojos de todo el mundo. “Han sido días difíciles, estamos avergonzados por ser el primer equipo sancionado por el grito homofóbico”, comentó Pedro Portilla, presidente de Atlas, a Marca Claro.
“Un grupo de aficionados incurrió en el grito, no toda la afición del Atlas”, se escudó el mandamás,aunque agregó: “El veto fue un golpe duro, pero nos hemos propuesto que el grito surgió aquí, y aquí debe morir. Tenemos que insistir en la cultura de cumplir con las leyes y reglas, el fútbol es un espectáculo”.
A pesar de las versiones de que Atlas podría alquilar otro estadio para el encuentro ante Xolos de Tijuana y, de esta manera, pagar el partido de veto, Portilla fue contundente: “Jugaremos a puertas cerradas el día del aniversario (31 de enero) del Estadio Jalisco”, sentenció.