Hoy se cumple exactamente una semana del cruce entre Boca y Agropecuario, que más allá del resultado dejó la triste lesión de Exequiel Zeballos. Milton Leyendeker se fue expulsado a los 5 minutos de partido luego de una brutal patada sobre el Changuito, que terminó fracturado, operado y con un mínimo de 4 meses de recuperación.

Pasaron los días, la bronca bajó un poco y el 2 del Sojero atraviesa un complicado presente: sigue suspendido y aún no tiene fecha de regreso. En diálogo con Infobae, el defensor se refirió al tema: “Jamás iría a lastimar a alguien a propósito, los que me conocen también lo saben. Recibí muchísimas amenazas, puteadas, mi celular estaba que explotaba. La mayoría fueron por Facebook, Instagram y Twitter. Y todavía siguen. No les doy bola, yo ya hablé con él”.

“Siento que me crucificaron antes de saber quién soy.El que me conoce sabe que soy honesto. Soy lo que vieron en la clínica”, soltó el futbolista, que fue a hablar personalmente con Zeballos después de su operación.

Luego, habló de la sanción: “Me preocupa.Estaba en un momento muy bueno, venía siendo titular, tengo contrato con el club, ya había hablado con el presidente por el tema de la renovación,soy un pibe humilde, no estoy sobrado. Tengo un contrato normal, no gano fortunas.Tengo el contrato de cualquier laburante que trabaja las ocho horas, gano más o menos lo mismo”.

El descargo siguió: “Necesito jugar, necesito laburar. Nunca quise lastimar. Entiendo que me tienen que sancionar porque fue un foul desmedido, solo pido que no me corten la carrera.También por el lado de que ayudo a mi familia, ayudo a mi vieja, que está con mi hermanita (tiene 7 hermanas). Mi mamá hace comida en casa para vender. Y yo trato de ayudarla en lo que más puedo”.