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Entrevista Exclusiva

Quedó libre en Rosario Central, pensó en dejar el fútbol y logró un histórico ascenso en Ecuador: “Gracias a Dios no le hice caso a mi abuela”

El volante de Leones FC, que ya se recibió como entrenador, habló con Bolavip sobre su camino en el fútbol y sus proyectos a futuro.

Martín Caramuto, volante argentino de Leones FC de Ecuador.
© Gentileza Martín CaramutoMartín Caramuto, volante argentino de Leones FC de Ecuador.

El fútbol argentino se caracteriza por ser uno de los principales exportadores de jugadores al resto de las ligas del mundo, y en más de una oportunidad dejan una huella en los equipos por los que pasan. Uno de estos casos es el de Martín Caramuto, el volante de Leones FC de Ecuador.

Tras quedar libre de Rosario Central y tener un paso por Fénix, Villa Dálmine y Argentino de Merlo, el volante de 25 años habló con Bolavip, en donde hizo un recorrido por toda su carrera y su actualidad en Ecuador. Además, contó el mal momento que pasó y cuáles son sus objetivos a futuro.

Los inicios en Rosario Central

-¿Cómo se dieron tus inicios en el fútbol?

-La pasión por el fútbol viene de familia. Mi familia es recontra futbolera. Mi viejo siempre dijo que todos amamos el fútbol, pero ninguno salió bueno. Son fanáticos de Central, toda mi familia. Yo vivo en San Lorenzo, una ciudad al lado de Rosario. Empecé en la escuela de fútbol municipal de San Lorenzo, donde hice la base de mis amigos. Fue una etapa hermosa. A los tres años ya arrancaba; éramos pocos de mi categoría, así que nos ponían con chicos dos años más grandes. A los 12 años me probé en Central y a los 13 ya entré a jugar en las inferiores. Fue un orgullo enorme para mí y para toda mi familia.

-¿En esos años en Central vivías en pensión?

No, nunca estuve en pensión. San Lorenzo está cerca, a unos 200 kilómetros como mucho. Mi vieja me llevaba todas las mañanas. Después, cuando crecí, iba solo en micro y más tarde en auto. Fue mejor así, porque el salto a la pensión es duro. Estar acompañado por la familia y volver los fines de semana a casa te da mucha más tranquilidad. Tuve varios compañeros de pensión con los que me hice muy amigo y la pasaban mal. Uno no se da cuenta porque el fútbol te hace madurar muchísimo y te da valores y una capacidad de superación día a día que no tienen los chicos de esa edad. Era durísimo escucharlos decir que extrañaban a su familia y que tenían que superarse solos.

Martín Caramuto en su paso por Rosario Central. (Gentileza Martín Caramuto).

Martín Caramuto en su paso por Rosario Central. (Gentileza Martín Caramuto).

-¿Llegaste a entrenar con Primera?

-Llegué a Reserva y entrenaba con Primera. Mi último año fue 2021, que era la edad límite si no firmabas contrato. Central estaba jugando la Sudamericana, le iba bien y necesitaba jugadores de las inferiores. Tuve la oportunidad de meterme, pero nunca debuté. De ahí me fui libre a Fénix.

-¿Cómo fue tener a Kily González como entrenador en un mal momento del club?

-Él lo empieza a levantar, logra entrar a la Copa y le va muy bien. Llegamos a cuartos de final contra Bragantino. Central tenía un muy buen equipo: Vecchio, Lautaro Blanco, Marco Ruben. Estaba en un gran momento. Kily es un apasionado total del fútbol, muy detallista, está en todo y te exige al máximo en cada entrenamiento. Me dejó muchas enseñanzas.

El golpe de no firmar contrato y el casi retiro

-¿Cómo fue el momento en que te comunican que no ibas a firmar contrato y te tenías que ir?

-Fue duro. Uno siempre se imagina que va a llegar ahí. Además, la ilusión de mi familia y mía de debutar en Primera en Central. Fue un golpe fuerte. Es más, casi dejo el fútbol en ese momento porque no me sentía motivado para irme a otro lado ni estaba convencido de seguir. Ahí aparecieron mis representantes. Me dijeron “probá, no seas boludo, intentálo”. Gracias a Dios les hice caso, porque hoy estoy muy bien y les estoy muy agradecido.

-¿Cómo atravesaste el momento en el que pensaste en dejar?

Pensaba: “Si no es en Central, no es en ningún lado”. Me había anotado para estudiar Ingeniería Industrial y tenía todo enfocado en eso. Mi representante Maxi se comunicó con el Ogro Fabiani, que en ese momento era técnico de Fénix y me insistió para que no dejara. Me empezaron a convencer y después se lo dije a mis viejos: “Me voy a Buenos Aires porque quiero seguir con el fútbol”. No estaban tan seguros, pero nos juntamos con el representante, nos habló a toda la familia y le dimos para adelante. Gracias a Dios salió muy bien.

Martín Caramuto en su paso por Fénix. (Gentileza Martín Caramuto).

Martín Caramuto en su paso por Fénix. (Gentileza Martín Caramuto).

-¿Cómo fue enterarte de que el Ogro Fabiani estaba interesado en vos? ¿Cómo es él como técnico?

-Es un personaje terrible, muy al estilo del Kily. Cuando me llama y me dice “¿cómo andás, Martín? Quiero que vengas al plantel, te vi jugar”, me motivó muchísimo. Después del golpe de que no te quieren en tu club, escuchar a alguien importante decirte que te quiere en su plantel fue lindo. Cuando llegué, Fénix no tenía una gran estructura, pero la motivación y el cuerpo técnico que armó el Ogro fue muy buena. Nos exigían un montón, estaban todo el tiempo al palo. Era súper enfocado y nos motivaba todas las mañanas a ir por más. Eso nos llevó a tener una gran campaña: terminamos terceros en la Apertura hasta que él se fue a mitad de año. Nos dejó muchas enseñanzas.

-En ese tiempo con el Ogro, ¿hubo alguna chicana por Central?

-Obvio. Me decía de todo y yo, con más respeto, también le respondía. Las cargadas no faltaban, sobre todo recordándole el gol que había errado. Era un personaje, y todo el cuerpo técnico.

El descenso en Villa Dálmine y el buen paso por Argentino de Merlo

-¿Cómo fue la transformación de estar en un club de Primera como Central a la realidad de equipos del conurbano bonaerense?

-Fue duro. El primer impacto grande fue pasar de Central a Fénix, porque Central tiene estructuras hermosas. Fénix era uno de los clubes más humildes de la categoría. Pero a mí nunca me desmotivó; soy bastante humilde y me conformo con tal de estar bien. Después pasé a Dálmine. Me llamó mucho la atención todo lo que tiene: un predio enorme al lado del estadio, un club muy lindo y tranquilo donde la gente te reconoce en la calle. Ese año me tocó descender, una enseñanza durísima, pero me dejó muchísimas cosas. Luego llegué a Merlo, que también me sorprendió para bien. Venía de descender y otra vez me había pasado por la cabeza “no quiero saber más nada del fútbol”. Ver la estructura que tenía me motivó muchísimo. Lucas Nardi era el técnico, me volvió loco para que vaya. Fue un paso muy lindo.

Martín Caramuto en su paso por Villa Dálmine. (Gentileza Martín Caramuto).

Martín Caramuto en su paso por Villa Dálmine. (Gentileza Martín Caramuto).

-¿Qué enseñanza te dejó haber descendido con Dálmine?

Primero, que cuando las cosas empiezan mal desde la cabeza es muy difícil darles un giro. También me enseñó a hacerme fuerte mentalmente y a disfrutar los momentos lindos. Ese año la pasé muy mal: ibas a la cancha sabiendo que, no importaba lo que hicieras, ibas a perder. Había una energía negativa muy fuerte. Fue una cachetada durísima. Después aprendí que, cuando estés en un club que realmente esté bien, lo vas a disfrutar mucho más. Y gracias a Dios, disfrutando uno se relaja y rinde mejor. Eso se vio después en Argentino de Merlo.

Martín Caramuto en su paso por Argentino de Merlo. (Gentileza Martín Caramuto).

Martín Caramuto en su paso por Argentino de Merlo. (Gentileza Martín Caramuto).

La decisión de dar el salto a Ecuador

-¿Cómo fue la decisión de irte a Ecuador?

-En Merlo estaba tan bien que me había hecho un grupo de amigos con los que seguimos hablando hasta hoy. Estaba tan relajado que me había dicho “acá me quedo hasta fin de año y después veré”. Estaba en un gran nivel y feliz. De la nada llega la oferta de Ecuador, de la mano de Esteban Paz, ex dirigente de Liga de Quito y de mis representantes, que lo conocen mucho. Me explicaron el proyecto, me gustó desde lo deportivo y lo económico, y dije “me la voy a jugar”. Mis viejos estaban de viaje. Los llamé y les dije “me voy a Ecuador”. No lo podían creer. Al final los pude ver antes de venirme y me apoyaron: “si es lo que querés, dale para adelante”. Gracias a Dios salió todo bien y hoy estoy muy contento.

-¿Con qué club te encontraste?

-Estaba en Serie B. Esteban Paz había comprado el club con la idea de levantarlo. Era un club de un pueblito de Atuntaqui, sin muchas cosas, y el plantel no era tan profesional. Llegamos y estábamos últimos. Nos dijeron que no iba a haber descenso porque querían sumar dos equipos más, pero también había posibilidad de ascender. De repente trajeron 8 extranjeros y fue un choque para los que ya estaban. No había buena química. Faltando siete fechas nos dijeron que al final había descenso, así que ahí dijimos “muchachos, si a partir de ahora no nos ponemos serios, el proyecto se va a la mierda”. Agarramos la batuta, decidimos cómo se jugaba y, si había que putear, nos puteábamos pero dentro de la cancha lo sacamos adelante y nos salvamos en la última fecha. Yo hice dos goles en ese partido.

-Tres días antes del partido falleció tu abuelo ¿Cómo viviste ese día personalmente?

-Fue muy duro. Tenía una relación hermosa con mi abuelo; siempre me hablaba de fútbol, quería que le contara todas las jugadas. Me enteré tres días antes y rompí en llanto. No me lo esperaba, me faltaban pocos días para volver a Argentina y podría haberlo visto. Dije “ya está, tendré un ángel más arriba que me cuide”. Se lo comuniqué al cuerpo técnico, me dijeron que confiaban en mí y sentí que me ayudó muchísimo. Los goles se los dediqué a él.

El ascenso a Primera con Leones

-¿Cómo fue la campaña del ascenso?

-Ya era otra cosa: limpiaron el plantel, se quedaron con los que habían rendido y armaron un equipo para ascender. Al final no hubo descensos, fue solo un susto, pero nosotros siempre decimos que si hubiéramos descendido, habríamos vivido otra realidad. Se armó un buen plantel con otro tipo de personas, algo muy importante. Fue un año hermoso. La energía era tan positiva que sabías que en algún momento ibas a ganar el partido. Todo lo contrario de lo que me pasó en Dálmine. Perdimos solo tres o cuatro partidos en todo el año. Terminamos la fase regular primeros y ascendimos.

-¿En qué momento se dieron cuenta de que eran realmente candidatos?

-Empezamos sin ser favoritos para los demás, pero nosotros nos creíamos. Terminamos la fase regular primeros, a tres puntos del segundo. Ahí dijimos “estamos para darlo todo”. Era partido a partido y la energía nos motivaba. Nos decíamos “no desconfiemos de lo que estamos viviendo, porque no es normal”.

Martín Caramuto en el ascenso de Leones FC. (Gentileza Martín Caramuto).

Martín Caramuto en el ascenso de Leones FC. (Gentileza Martín Caramuto).

-¿Cómo fue el momento del ascenso y los festejos?

-Fue en la cancha de 9 de Octubre. Yo hice el gol con el que ganamos 1-0 de visitante. No pudimos festejar con nuestra gente, pero terminar ese objetivo fue muy lindo. Le pusimos toda nuestra alegría y costumbres argentinas. Hoy lo recuerdo y digo “qué locura”: llegamos cuando el club estaba último, lo salvamos del descenso y en poco tiempo lo ascendimos. Fue hermoso.

La adaptación a Primera y el presente en Ecuador

–¿Cómo viene la adaptación a Primera?

-Es muy distinto. Lo que más nos sorprende es que acá en Primera fallás y la pelota entra. Muchas veces no somos superados por el rival, incluso somos mejores, pero fallamos dos o tres oportunidades y el rival tiene una y la mete con jerarquía. Eso es lo que tenemos que mejorar: la eficacia y aprovechar las chances. El otro día contra Liga fuimos superiores en el primer tiempo. Al entretiempo decíamos “estamos bien”, y en la primera jugada del segundo tiempo nos hacen el gol. Se te desmorona todo. Tenemos que aprender a sostener la cabeza cuando vamos abajo: seguir con la misma intención porque el partido sigue.

-¿Y personalmente?

-Personalmente me siento bien. Me está tocando entrar desde el banco y le toca a mis compañeros mostrar. Cuando entro, siento que hago las cosas bien. Me quedo con la actitud: soy referente, motivo desde mi lugar, porque acá nos salvamos todos juntos o no se salva nadie. A medida que todos levantemos el nivel, vamos a lograr los objetivos.

-¿Cuáles son tus objetivos a futuro?

-A corto plazo quiero entrar, que sepan que estoy, que sigo siendo importante y que tengo oportunidades para demostrarlo. Colectivamente, pelear por un puesto en la Sudamericana como mínimo. Primero, como recién ascendidos, salvar la categoría, pero uno tiene que apuntar alto. Una vez que te vas soltando y ves que estás bien, peleás por algo más. A largo plazo busco estabilidad en un club grande, con buena visibilidad, que me dé la estabilidad que quiero. Lo que estoy haciendo en Leones es muy lindo y estoy motivado para seguir, pero me gustaría hacerlo en un club más grande.

El curso de técnico y planes de estudio

-¿A tus 25 años te recibiste de técnico?

-Sí, me gusta mucho esa parte y me gusta aprender. No me quedo quieto en ese sentido. Lo arranqué en Dálmine con un compañero y lo terminé el año pasado. Ahora estoy esperando el analítico. Ya soy técnico y puedo dirigir cualquier equipo de Primera. Tengo todas las licencias. Estoy muy contento con eso porque te hace crecer y te prepara. Nunca viene mal estar preparado.

-¿Tenés ganas de seguir estudiando?

-Sí. De chico hacía inglés y me iba bien. Me gustaría retomarlo este año. La barrera del idioma te limita mucho. Messi dijo una vez que le hubiese encantado saber inglés para hablar con gente que admiraba. Es una buena herramienta, sobre todo si uno va al extranjero. Además, ser técnico te sirve para entender mejor los conceptos en los entrenamientos. Mi técnico del año pasado, Juan Zubeldía, hermano de Luis, me decía que no solo aprendés en el curso, sino con cada técnico que te dirige. Préstale atención. Hoy miro para atrás y digo “de este cuerpo técnico me quedó esto”. Fue una gran enseñanza.

-Además, en Rosario tienen una cochería con tu familia…

-Sigo ligado. Es una empresa familiar grande: cochería, ambulancias, automotores. Hablo casi todos los días con mi viejo para estar al tanto. No es que estoy metido full time, pero me gusta saber porque es parte de mi historia. Tengo una salida por cualquier cosa.

-En ese momento de tironeo entre seguir en el fútbol o no, ¿estuviste laburando ahí?

-Sí, estuve laburando. Mi abuela me decía “agarrá la empresa, Martín”. Pero yo estaba mucho más ligado al fútbol, que es lo que me apasiona. Gracias a Dios no le hice caso a mi abuela.