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Lo apretó la barra de Independiente, confirmó la teoría de los colombianos y vivió un calvario en el equipo de Evo Morales

Matías Pisano se desempeña actualmente en Deportivo Pasto, en la Primera División del fútbol colombiano.

Matías Pisano
© @matute.pisanoMatías Pisano

Matías Pisano es de esos futbolistas que dan gusto verlos jugar. Picante, encarador y de buena técnica, por eso sigue dando que hablar a sus 34 años. Se formó en Chacarita, tuvo un recordado paso por Independiente, jugó en Brasil y México antes de regresar al fútbol argentino. Fue campeón en América de Cali, pasó por Emiratos Árabes y Grecia, para tener un ciclo en Aldosivi antes de llegar a Bolivia. Desde 2025 está en Colombia, primero con un breve paso por Cúcuta y actualmente en Deportivo Pasto.

Como se puede observar claramente, para Matías Pisano fue complicado establecerse en un solo equipo a lo largo de su carrera, aunque donde sí pudo jugar más de dos años seguidos fue en Independiente, club al que representó entre mediados de 2013 -cuando comenzó su aventura por la B Nacional- y fines de 2015.

En diálogo con Dupla Técnica, Matías Pisano reveló cómo fue que llegó a Independiente desde Chacarita: “Bochini era íntimo del Tano Pasini, que era mi técnico en Chacarita. Los dos quisieron que llegara al club. Bochini fue uno de los principales para meter mi nombre ahí“.

Además, agregó: “Firmo el contrato, primera práctica y el DT era Brindisi. Me dice: ´Mirá que yo no te pedí´. Como que no iba a jugar. Primera fecha entré, segunda y tercera también. Después a Brindisi lo echaron y vino Omar de Felippe. Jugué todos los partidos con él hasta ascender. No fui ninguno al banco. El que me llevó fue más Bochini y me terminé ganando el lugar“.

“Pasé a un Independiente descendido, que estaba en la B. Pensé que era el paraíso pero era un infierno la verdad. Fue duro porque el hincha no esperaba que el club estuviera en la B. Ese ascenso nunca lo pudimos disfrutar porque ganábamos dos partidos y decían que ascendíamos, perdíamos uno y nos puteaban. Era normal porque es un club grande, que exige mucho y que no tendría que haber estado en la B. Gracias a Dios fue un año rápido que se pudo ascender porque si no, no estaríamos charlando. Sentíamos la presión”, Agregó Pisano.

El primer partido en la B Nacional

Pisano recordó cómo se vivió aquel duelo ante Brown de Adrogué por la primera fecha de la B Nacional 2013/14: “Desde el hotel hasta el estadio nos tiraron botellazos, huevazos, piedrazos. Los hinchas de Independiente, a nosotros, que la mayoría no habíamos descendido, éramos nuevos. Lo tenés que superar. Encima perdemos 2 a 1 el primer partido. La gente pensaba que Independiente en la B iba a ganar 4 o 5 a 0 todos los partidos. La B es de las ligas más complicadas del mundo”.

El apriete de la barra

El Rojo logró el ascenso tras ganarle una final a Huracán y así recordó Pisano la visita la barra del Rojo al plantel: “El día anterior al desempate con Huracán vinieron los barras a apretarnos como diciendo: ´Muchachos, tiene que ganar este partido porque sino…´. La típica charla de ida y vuelta del jugador con el barra. Era matar o morir literal”.

“Es duro y feo pasar ese momento. Yo pasé muchas cosas malas de chico en Chacarita con el tema barra y presión entonces como que hoy, si viene alguien a apretarnos, como que me resbala. Obviamente, lo escucho, pero no me hace nada malo porque otros por ahí se achican“, agregó.

Matías Pisano en Independiente. (Foto: Imago).

Matías Pisano en Independiente. (Foto: Imago).

Pisano avaló la teoría de los colombianos

Existe hace tiempo en Argentina una teoría que indica que los futbolistas colombianos juegan sin contexto. Pisano pasó por América de Cali, Cúcuta y actualmente se desempeña en Deportivo Pasto. Al ser consultado por esa teoría, el ex Independiente afirmó: “El jugador colombiano juega sin contexto. Estoy hace casi 4 años y 100% es así. Les da lo mismo en algunas cosas. Yo siempre juego a ganar, no me gusta perder a nada y acá a veces, según el contexto y el momento, como que les da lo mismo”.

Pisano en Cúcuta. (Foto: @matute.pisano)

Pisano en Cúcuta. (Foto: @matute.pisano)

Además, agregó: “Al argentino le duele más. Perdés un partido y no querés salir de tu casa. Acá es más fluido eso. Acá (en Colombia) la cultura es así. No tenés esa presión o exigencia porque viven más relajados; creo que está bueno también porque vivís más tranquilo, menos estresado. No creo que no les duela perder, pero ´ya va a venir otro partido´”.

Matías Pisano en Deportivo Pasto. (Foto: @matute.pisano).

Matías Pisano en Deportivo Pasto. (Foto: @matute.pisano).

El calvario que vivió en Bolivia

A comienzos de 2023, Matías Pisano pasó a Palmaflor de Bolivia y allí vivió un infierno: “Gran cagada en mi carrera ir a Palmaflor. Un club que lo compró Evo Morales, que estaba en Cochabamba, en plena ciudad. Se lo llevó al trópico, al medio de la selva, literalmente. No estoy jodiendo. Salía de mi casa y veía las palmeras, los monos colgando, los loros, lo que te imagines. La araña más chiquita era gigante”.

Matías Pisano en Palmaflor. (Foto: @matute.pisano).

Matías Pisano en Palmaflor. (Foto: @matute.pisano).

“Una locura. Justo competíamos en Copa Sudamericana; el club apostó a ese partido, pero quedamos afuera y no le entró dinero. Después de eso vino todo para atrás. Empezaron a desaparecer los pocos dirigentes que había y el club dejó de pagar. Jugué 6 meses y la mitad no me pagaron. Al tercer mes mandé carta documento de rescisión de contrato por falta de pago. Eso que yo, dentro de todo, ganaba un poquito mejor. Había chicos que ganaban dos pesos y no tenían para comer“, completó Pisano.