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Toti Pasman

No voy a hablar de conspiraciones espeluznantes, pero sí creo que los jugadores argentinos podrían haber festejado con el pueblo

En cuanto a la arenga de Messi, pudo haber sido que haya avisado que era su último partido en un Mundial. También molestia con los españoles o por la designación del árbitro.

La Selección Argentina llegó a una nueva final de Mundial.
© GettyLa Selección Argentina llegó a una nueva final de Mundial.

Quiero decir algunas cosas de todo lo que se está hablando de la final del Mundial. Primero y principal, no voy a entrar en conspiraciones ridículas que no me constan. Pero sí hay tres cosas que quiero puntualizar.

En cuanto a la arenga de Lionel Messi antes de salir a la cancha, yo creo que pudo haber pasado que se haya hablado del último partido de él en un Mundial, del último partido de La Scaloneta. ¿Puede haber afectado eso? Sí.

Pudo haber existido también una molestia por las declaraciones previas de los españoles. También por la decisión de que dirija un árbitro europeo; de hecho, Nicolás Otamendi se lo recrimina a Rodri después del partido.

Otras teorías, para mí espeluznantes, que pueden haber ocurrido, pero yo no las tengo, no voy a desarrollarlas.

Ahora, pasando al punto dos, con la arenga del entretiempo, Dibu Martínez, que dice “vamos para adelante, para atrás juegan los cagones”, tiene razón. A mí me sorprendió y creo que fue por falta de confianza y por una gran España que te presionaba, que no te dejaba jugar, que no te dejaba encontrar pases.

Sí, a mí me sorprendió que, por ejemplo, muchas veces había un pase para Gonzalo Montiel y se terminaba jugando hacia atrás para el arquero o a Cuti Romero. Yo creo que faltó más convicción, más audacia para buscar la victoria.

Y, por último, sí me hubiese gustado un festejo con el pueblo, en la Casa Rosada o en donde la AFA lo diga. Porque lo que sentí es que se pregonó durante todo el Mundial una filosofía de desdramatizar una posible derrota en la instancia que sea, pero al final se dramatizó tanto que ni volvieron todos los jugadores juntos.

Al final, no habló ningún futbolista en el estadio, salvo la honrosa excepción de Lionel Scaloni. Y no hubo festejo con la gente, que es un pueblo que ama al equipo, que con resultado se ha ganado el mote de mejor Selección de la historia.