No se puede creer lo que pasó en el Estadio Mario Alberto Kempes. Boca Juniors se trae un punto con sabor a poco frente a Instituto, en un partido donde la gran figura terminó siendo la inacción arbitral. El equipo cordobés le convirtió dos goles idénticos al Xeneize, ambos viciados por faltas evidentes en ataque que nadie quiso sancionar.
Un arbitraje para el olvido y el VAR ausente
La indignación en el mundo Boca es total. El juez Rey Hilfer en el campo y Yamil Possi en el VAR, que parecía estar mirando Netflix, omitieron dos infracciones calcadas en las áreas.
En el primer gol de Instituto, Galván se colgó literalmente de un defensor de Boca para que, en el rebote, Alarcón la empujara. El árbitro no cobró nada. En el complemento, la historia se repitió: Mosevich se le subió a caballito a Pellegrino en una falta insólita que el Vasco Arruabarrena no podía creer que pasara de largo. No es un detalle menor que el conjunto de Alta Córdoba viene siendo beneficiado con fallos dudosos en partidos claves, como ya le pasó a Independiente y a Talleres.
El acierto del doble 9 y la fatalidad de Leandro Paredes
Dentro de lo positivo, Boca demostró poder de fuego. Los dos nueves la metieron. Enner Valencia anotó el primer empate y, aunque terminó con un golpe, demostró que es una tentación ineludible para jugar el próximo martes frente a Vasco da Gama. Cuando los goleadores están en racha, tienen que jugar. El segundo empate llegó tras una gran jugada de Lautaro Blanco y una definición letal de Miguel Merentiel.
Sin embargo, la noche le salió carísima al entrenador. Arruabarrena tenía razón en rotar y guardar a la mitad del equipo, pero la fatalidad tocó a su puerta: Leandro Paredes se lesionó y será baja segura para el martes, y casi con total seguridad para la revancha en Brasil. Boca se va a jugar la serie más importante del año sin su emblema, sin su capitán y sin su mejor jugador.
Un tirón de orejas para Leo Flores
El pibe Flores juega bárbaro, tiene una calidad innegable, pero en el Kempes pecó de individualista. Se lo vio muy morfón en sus intervenciones: tuvo el 3-2 servido para dársela a Merentiel y decidió definir él; en otra jugada pidió centro y pateó al arco sin sentido. El reto es claro: hay que pasar la pelotita. Solo no se puede jugar, ni aunque tengas destino de crack mundial.
El 2-2 final deja a Boca comprometido en la tabla anual, abriéndole la puerta a Independiente Rivadavia, Vélez y Argentinos Juniors para superarlo si suman de a tres.





