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ENTREVISTA

Nahuel Tenaglia, del “sueño con la Selección Argentina” a los asados con Coudet después de cada triunfo con Alavés

Cerca de cumplir cuatro años en España, el argentino es titular y capitán del Alavés. Mano a mano con Bolavip, repasa su carrera, su relación con Giuliano Simeone, Joaquín Panichelli y cuenta detalles de su relación con el Chacho antes de irse a River.

El defensor pasó por las Inferiores de Boca y jugó en Atlanta y Talleres antes de dar el salto a Europa.
© ChatGPTEl defensor pasó por las Inferiores de Boca y jugó en Atlanta y Talleres antes de dar el salto a Europa.

“Cada vez que ganábamos, el Chacho nos hacía un asado en su casa para todo el plantel. Cuando ganábamos, llegábamos los lunes y le decíamos ‘mirá que debés un asado, ¿eh?’. ‘Sí, sí’, decía él. Y lo hacía”. Nahuel Tenaglia es uno de los argentinos que Coudet dirigió en Alavés, al que eligió también para ser uno de los capitanes del equipo. Próximo a cumplir cuatro años en el equipo vasco, el ex Talleres, Atlanta y Boca, el defensor destaca esa costumbre del ahora técnico de River.

-¿Y cumplió siempre con la costumbre?

-Siempre. Es más, se fue debiendo un asado, pero dejó la carne y después vinieron unos chicos de Madrid que se encargaron de hacer el asado con la carne que había dejado pagada el Chacho.

-Entonces, no dejó deudas.

-No, nada. Pero viendo cómo arrancó en River, yo creo que ya tiene que pagar unos asados al plantel.

Después de cuatro años jugando como delantero en las Inferiores de Boca, donde fue compañero de jugadores como Juan Komar y Franco Cristaldo, la carrera de Nahuel Tenaglia se forjó en Atlanta, ya como lateral derecho, desde donde saltó de Primera B a Talleres en 2017. Ahí se destacó (también como marcador central) y fue parte del equipo que perdió por penales la final de la Copa Argentina 2021 frente a Boca.

Un mes después, a comienzos de 2022, se sumó a Alavés a préstamo y arrancó un camino que hoy lo tiene totalmente consolidado en el club vasco. Con 30 años recién cumplidos, Tenaglia es uno de los capitanes, suma 147 partidos (7 goles) y el club, ya dueño de su pase, le extendió el contrato hasta 2029. “Estoy muy bien, la gente me tiene mucho cariño y yo me siento muy cómodo. Mi hija Alba nació acá y eso es un plus, me genera un vínculo especial con la ciudad”, le cuenta Nahuel a Bolavip.

De Córdoba al Bernabéu, sin escalas

-¿Cuáles son los rivales más difíciles que te tocó enfrentar en LaLiga?

-Mi tercer partido fue contra Real Madrid y me tocó marcar a Vinicius. Hice lo que pude, ja. Venía de de jugar en el en el fútbol argentino y a los tres partidos ir al Bernabéu… Ni bien salí, le dije a mi señora y a mis amigos que parecía que estaba en la PlayStation porque de verlo en la televisión a tenerlo ahí al lado fue una locura. Creo que el primer tiempo estuve muy bien, ya el segundo no sabía ni por dónde agarrarlo ni qué hacer. He marcado a Vinicius, Mbappé es una locura, Lewandowski es un ropero, lo vas a chocar y te hacés mal del cuerpo que tiene… A ver, disfruto de eso también porque es un sueño para mí jugar contra esos futbolistas.

-¿Y hay alguno que digas “éste es el más complicado”?

Julián Álvarez. Lo hemos enfrentado un montón de veces y para mí es el delantero más completo que he marcado porque está en todas partes. De mitad de cancha para adelante, está todos lados y técnicamente es muy bueno.

nahuel tenaglia vinicius junior

Tenaglia marcando a Vinicius, Iñaki Williams y Benzemá, figuras que se cruza en cada partido de Alavés. (Fotos: Imago / Getty)

-¿Cómo te preparás para enfrentar a delanteros de ese nivel? ¿Conviene tratar de anticiparlos? ¿Esperarlos? ¿Cuál es la mejor opción?

-Hay veces que hay que hacer lo que sale en el momento. Cuando jugás contra Mbappé, te sale para la izquierda o te sale para la derecha a una velocidad impresionante. Son jugadas en el momento que podés tomar una decisión y la podés hacer bien o quedás regalado porque son delanteros que te pasan por encima a nivel de velocidad, de técnica, de todo.

Tenaglia es en Saladillo, ciudad a 185 kilómetros de Capital donde también nació Jorge Olarticoechea, campeón del Mundo en México 86. De hecho, Nahuel jugó en la escuela de fútbol del Vasco, quien actualmente suele escribirle por WhatsApp: “Que me mande mensajes un campeón del mundo es una locura. El Vasco es un grande”.

Si bien Vitoria es una ciudad mucho más grande, con más de 260.000 habitantes, la tranquilidad es un denominador común con sus orígenes. “Hace poco vinieron mis amigos a visitarme y se quedaron locos porque terminó el partido en Mendizorroza y nos volvimos caminando hasta mi casa. Yo estoy a 10 minutos del estadio. La gente te saluda, es todo muy tranquilo. Con Talleres perdía y tenía que salir del estadio escondido en el asiento de atrás. Una locura”, recuerda Nahuel.

Su relación con Coudet y la salida del Chacho a River

-¿Cómo quedó el plantel de Alavés tras la salida de Coudet en medio de la pelea por mantener la categoría?

-Tenemos los últimos nueve partidos para dejar todo. Chacho nos ayudó muchísimo, vino el año pasado también cuando no estábamos en un buen momento y puso el pecho que no era fácil para él. Le salió esta oportunidad de ir a River y ya sabemos lo que es River a nivel mundial. No podía desaprovecharla. Ahora vino Quique (Sánchez Flores) a ayudarnos, a hacer lo mismo que Chacho de poner el pecho en una situación que no es fácil, pero sabemos que tenemos equipo para poder salvarnos. Quedan 10 partidos en los que tenemos que dejar la vida porque más allá del equipo, hay una ciudad entera atrás que alienta por Alavés.

-¿Qué tipo de entrenador es Coudet?

-A mí me encanta porque lo vive muchísimo. O sea, él termina los partidos y y no tiene voz, es un técnico que que te aprieta muchísimo, no te regala ni un día de entrenamiento ni nada. Está en todos los detalles dentro de la cancha y por ahí la gente lo ve y dice “éste está loco”, pero es como él siente el fútbol. Si te tiene que rajar una puteada, te raja a puteadas. Si te tiene que decir las cosas que hacés bien, te las dice. Y si te tiene que decir las que hacés mal, tampoco tiene problemas en decírtelas. Tuvimos una relación muy linda y de mi parte le deseo lo mejor porque vino en un momento que no era fácil, pudimos lograr la permanencia y este año prácticamente hasta que se fue no estuvimos en ningún momento en descenso. Se merece esta oportunidad que tiene River y yo sé que la va a aprovechar.

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Chacho en acción durante su etapa en Alavés, que sigue peleando por mantenerse en Primera. (Foto: Getty)

-¿Cómo vivieron ustedes, los jugadores de Alavés, esos días en que se fue Gallardo de River y ya se hablaba de que Chacho lo iba a reemplazar?

-Él siempre nos dijo las cosas claras, que no se habían comunicado con él y que iba a seguir con nosotros hasta el final. Después cuando pasó que River se comunicó con él, nos dijo que por ahí se podía ir, que para él era una oportunidad que no podía desaprovechar y así fue. Vino, se despidió, nos deseó lo mejor, lo mismo nosotros a él, y ya llegó Quique. Nosotros no nos podíamos quedar con eso porque teníamos un partido a los tres días y teníamos que dejarnos la vida.

-¿Chacho te designó capitán?

-Sí. La verdad que me dio una confianza muy linda. Que venga un técnico argentino, que te dé la chance de ser uno de los capitanes… Yo siempre se la traté de agradecer dentro de la cancha.

-¿Tenías una relación más particular por el hecho que sea argentino y ser capitán?

-No, normal. Lo que sí, cada vez que ganábamos el Chacho nos hacía un asado en su casa y los argentinos nos poníamos al lado suyo en la parrilla porque estaba él, todo el cuerpo técnico, y como que ahí se distendía un poco más de lo que era el fútbol. Su cuerpo técnico es muy bueno y todos los argentinos y los sudamericanos hicimos una relación muy linda con ellos.

Simeone, Panichelli y la Selección Argentina

-En Alavés también compartirste con dos futbolistas argentinos: Giuliano Simeone y Joaquín Panichelli.

-Con Giuli hicimos una relación muy linda. Cuando llegué, él se había roto tibia y peroné en el último amistoso de pretemporada y estaba lesionado. Siempre nos mandamos mensajes. Se merece todo lo que está viviendo, nunca vi a nadie que se entrenara así, pese a todo lo que le pasó. Y cuando volvió a jugar le cambió todo: fue a los Juegos Olímpicos con la Selección Argentina, después Atlético de Madrid lo volvió a llevar… Él se rompió el alma para poder volver rápido y que le esté yendo así. Y Joaco llegó en el invierno de acá, cuando estábamos en Segunda y estuvo el plantel cuando ascendimos. Después se lesionó, lo dieron a préstamo al Mirandés y fue una locura la cantidad de goles que hizo. Volvió, pero yo sabía que no se iba a quedar por todo lo que había hecho. Entrenó una semana con nosotros y se fue a Francia.

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Panichelli y Simeone fueron compañeros de Tenaglia en Alavés en la temporada 23/24. (Foto: Prensa Alavés)

-¿Te sorprendió esa explosión de goles suya que lo llevó hasta la Selección?

-No. Desde que vino se veía el potencial que tenía. Cada vez que le tocaba entrar, todo lo que le tiraras te la bajaba, te peleaba todo, adentro del área era un animal. Le tirabas un centro más o menos y él te lo hacía bueno. Nos venía muy bien para el juego que hacíamos nosotros. Tiene el arco entre ceja y ceja y la mínima chance que tiene la manda a guardar. Fue una noticia muy mala que se haya vuelto a lesionar, él ya pasó con eso y lo va a superar como ya lo hizo una vez.

-Cuando a Giuliano le aparece la oportunidad de ir a Atlético de Madrid, ¿hablaste con él sobre si tenía dudas por el hecho de ser dirigido por su papá y lo que podían llegar a decir?

-No sé si dudaba porque yo sé que él es hincha de Atlético desde chiquito, vivió todo lo que vivió el Cholo ahí. Nosotros lo jodíamos y le decíamos “¿cómo no te va a llevar si es tu papá?”. Sin dudas que se lo ganó. No es por el apellido ni porque se lo hayan regalado, se lo ganó con sudor, con trabajo, con todo lo que pasó de la lesión. Se rompió el alma para estar ahí.

-¿Vos tuviste contacto con alguien del cuerpo técnico en algún momento?

-Cuando estaba en Talleres, hubo un partido en el que estuvo Walter Samuel y se comentó que le había gustado cómo había jugado yo, pero no pasó más que eso. Yo siempre digo que la Selección Argentina para todos los chicos que pateamos una pelota es el sueño máximo. Uno trabaja por ese sueño. Sé que somos los últimos campeones del Mundo y es difícil porque tenemos la mejor selección mundial, pero creo que con trabajo y sacrificio por ahí algún día la oportunidad puede llegar.

Nahuel con la bandera argentina en el festejo tras conseguir el ascenso a Primera con Alavés en 2023. (Foto: Instagram.com @nahueltenaglia)

Nahuel con la bandera argentina en el festejo tras conseguir el ascenso a Primera con Alavés en 2023. (Foto: Instagram.com @nahueltenaglia)

-El Mundial está cerca, pero en esta convocatoria apareció Gabriel Rojas, que antes no había sido convocado. O está el caso de Enzo Fernández, que llegó al Mundial pasado casi sin experiencia en la Selección. ¿Esos ejemplos ayudan a alimentar la ilusión de ser tenido en cuenta?

-Sé que hoy estoy en una en una liga que se mira mucho, acá se juega a otra velocidad, no se para. En Argentina, si vas ganando, ya empezás a hacer tiempo. Eso acá se ve poco y nada. Todos los fines de semana jugamos contra rivales que tienen futbolistas de nivel de selección y uno siempre trata de dejar todo, defender la camiseta que tengo puesta y siempre con el sueño de poder ponerme la camiseta de Argentina y defender a mi país.

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