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Mundial 2026

Aymen Hussein, el héroe que devolvió a Irak al Mundial tras perder parte de su familia por la guerra

Vivió una infancia marcada por el dolor, el desplazamiento y el luto. Hoy, lidera el sueño de todo un país en Norteamérica.

Aymen Hussein, el héroe mundialista de Irak.
© GettyAymen Hussein, el héroe mundialista de Irak.

Cuando el pase al medio terminó en gol en Monterrey y desató el grito de todo Irak, Aymen Hussein salió corriendo de inmediato, pero durante su festejo no se olvidó de mirar al cielo. El gol ante Bolivia en la final del Repechaje no solo clasificó a su selección al Mundial 2026 después de 40 años de ausencia, sino que también terminó de convertirlo en un símbolo nacional. Porque detrás del delantero que hoy lidera a Irak rumbo a la Copa del Mundo hay una historia atravesada por la guerra, la pérdida y la supervivencia.

A sus 30 años, Hussein llegará a Estados Unidos, México y Canadá como el gran referente futbolístico iraquí. Será el delantero titular del equipo de Graham Arnold y la principal esperanza ofensiva de un país que solo había disputado un Mundial en toda su historia, el de México 1986. Ahora, integrará el Grupo I junto a Francia, Senegal y Noruega. Y todo gracias al tanto de un atacante que se transformó en símbolo nacional mucho antes de convertirse en héroe deportivo.

Una infancia atravesada por la guerra

Nacido en Al-Safra, una pequeña localidad en la conflictiva provincia de Kirkuk, Hussein creció en medio de atentados y violencia cotidiana tras la invasión estadounidense de 2003. Por aquel entonces, su padre, oficial del ejército iraquí, comenzó a recibir amenazas constantes de Al Qaeda por negarse a abandonar las fuerzas armadas. En 2008, cuando Aymen tenía apenas 12 años, esas amenazas terminaron cumpliéndose.

Aymen Hussein durante el repechaje mundialista frente a Bolivia (Getty Images).

Aymen Hussein durante el repechaje mundialista frente a Bolivia (Getty Images).

Llamamos a nuestro padre para pedirle algo para la casa. Alguien contestó y nos dijo que estaba en el hospital. Al principio no lo creí”, recordó años después en una entrevista con Samarra TV. Su padre había sido asesinado de un disparo en el corazón por integrantes de Al Qaeda y murió antes de llegar al hospital.

La desgracia no terminó ahí. Seis años después, la tragedia volvió a golpear a la familia cuando el avance del Estado Islámico arrasó Hawija. El hermano mayor de Hussein, quien había asumido el rol de sostén familiar tras la muerte de su padre y trabajaba como policía, fue secuestrado por el grupo terrorista ISIS. Nunca volvió a aparecer. “Desde entonces no sabemos nada de él”, confesó Hussein.

Minutos después del secuestro, su casa familiar fue bombardeada y destruida por completo. Aymen, su madre y el resto de la familia huyeron de Kirkuk prácticamente con lo puesto, viéndose obligados a vivir durante un largo tiempo como desplazados internos dentro del país.

El héroe que devolvió a Irak al Mundial

En medio de ese escenario devastador, el fútbol apareció como refugio. Hussein comenzó en clubes regionales antes de abrirse camino lentamente por las categorías iraquíes. Lejos de cualquier historia de estrella precoz, construyó su carrera desde el sacrificio y la perseverancia. Potente físicamente, 1,90 metros de altura y agresivo para disputar cada pelota, se ganó el apodo de “Abu Tubar”, traducido popularmente como “El hombre del hacha”.

Su recorrido incluyó pasos por Qatar, Túnez, Emiratos Árabes y Marruecos, aunque siempre terminó regresando a Irak. En 2025 se convirtió en el fichaje más caro de la historia de la liga local tras arribar al Al-Karma por más de 1.250 millones de dinares iraquíes. No obstante, desde hace tiempo venía construyendo una relación especial con la Selección: ya había sido decisivo en 2016 al marcar el gol que clasificó a Irak a los Juegos Olímpicos de Río y venía de una explosión definitiva en la Copa Asiática 2024, con seis goles.

Pero el momento más importante de su carrera llegaría meses después. El 2-1 frente a Bolivia en el repechaje disputado en Monterrey paralizó al país. Y fue Hussein quien escribió la página más importante del fútbol iraquí moderno. Irak declaró día festivo nacional, el plantel fue recibido por el primer ministro y miles de personas coparon las calles para celebrar el regreso mundialista.

Ahora, el delantero que alguna vez perdió a su padre, su casa y a su hermano por culpa de la guerra llegará al Mundial 2026 como capitán emocional de una selección que vuelve a la Copa del Mundo después de 40 años. A nivel personal, representa la posibilidad de sanar aunque sea una parte del dolor que atravesó toda su vida.

Datos clave

  • El delantero Aymen Hussein es el líder y capitán emocional de la Selección de Irak para el Mundial 2026.
  • Creció en Kirkuk bajo la violencia de la guerra, donde Al Qaeda asesinó a su padre en 2008 y el Estado Islámico secuestró a su hermano en 2014.
  • Anotó el gol decisivo ante Bolivia en el repechaje de Monterrey, clasificando a Irak a una Copa del Mundo tras 40 años de ausencia.
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