Así es el fútbol. Así hacés un Mundial espectacular, perfecto como el de Francia, pero aparece Lucas Digne, pega una patada totalmente evitable, una tontería y te complica todo.
Después de eso, partido perfecto de España. Le sacó la pelota a Francia, lo anuló. Kylian Mbappé recién pateó al arco en el minuto 66 y encima lo tapó Marc Cucurella. Él, una de las grandes estrellas del Mundial junto a Lionel Messi, no tuvo una chance de gol clara en todo el partido.
Partidazo de España. Partidazo de Unai Simón, de Pedro Porro, de Rodri, de Dani Olmo, de Lamine Yamal, que finalmente apareció y hasta le anularon un gol medio dudoso.
La verdad, España lo tiene de hijo a Francia y va a jugar su segunda final del mundo con toda justicia. En seis de los siete partidos no le hicieron goles al elenco ibérico.

España celebra el triunfo ante Francia y el pasaje a la final del Mundial. (Foto: Getty)
Y ojalá sea la Finalissima. Ojalá que el domingo sea la Finalissima que no se pudo jugar por la guerra. Esa Finalissima entre Argentina y España, ahora por la Copa del Mundo.
Didier Deschamps no pudo batir el récord de Carlos Bilardo, Franz Beckenbauer y Vittorio Pozzo y jugar tres finales seguidas. Se quedó ahí nomás. Intentó todo, puso todos los delanteros, puso todas las estrellas, pero no había con qué darle.
¿Habrá Finalissima? Ojalá que sí. España jugó su mejor partido del Mundial, lo tiene de hijo a Francia y espera por el ganador de la semifinal entre Argentina e Inglaterra.





