Luego del empate 1-1 ante Independiente Rivadavia en su interinato al frente de River, Marcelo Escudero dejó en claro cuál fue el principal desafío que enfrentó tras tomar las riendas del plantel luego de la salida de Marcelo Gallardo: levantar anímicamente a un plantel golpeado. Así lo remarcó en conferencia de prensa, con la intención levantar al grupo antes de la llegada de Eduardo Coudet, quien asumirá como nuevo DT.
“No cambié mucho del último partido (3-1 vs. Banfield), donde Marcelo puso a casi todos los que jugaron hoy. Solo puse a Acuña por Facundo González. Tuvimos pocos días para trabajar y trabajamos más que nada en lo anímico porque el equipo estaba caído”, explicó Escudero en conferencia.
Y profundizó sobre el impacto que generó la salida del Muñeco: “Los futbolistas saben que estas cosas pasan, a todos nos puso triste la salida de Gallardo, pero hay que revertir lo que pasa porque en un club como este es complicado si no salís rápido de las crisis”.
En esa sintonía, dejó un mensaje optimista pensando en lo que viene: “De ahora en más el equipo va a seguir mejorando. Vendrá el entrenador nuevo y encontrará un plantel más armado y con un poco más de confianza. Nosotros buscamos que los chicos ganen confianza de a poco y seguramente este equipo tiene mucho para dar. Es un plantel de jerarquía que pasó un mal momento. De ahora en más va a crecer mucho”.
En lo que respecta al partido, Escudero analizó que el equipo fue de menor a mayor. “Empezamos con falta de confianza pero mejoramos con el correr del partido, dando muchos pases seguidos. El equipo lo hizo bien. Nos hubiese gustado ganar porque vinimos a eso”, expresó.
Así, en una conferencia breve pero directa, Escudero dejó en evidencia que su tarea principal fue contener y ordenar emocionalmente a un plantel que sintió la salida de Gallardo. El empate en Mendoza no resolvió todos los problemas, pero sí mostró señales de reacción en la antesala de una nueva etapa bajo la conducción de Coudet.







