Estaba todo listo para el retorno de Conor McGregor a UFC. En frente estaba Max Holloway, rival de temer. Aún así, muchos confiaron en “The Notorius”.
Subió al octágono como siempre. Como un rey. Los fans estaban de su lado y las ventas se dispararon por él. Pero cuando no hay caso, simplemente no hay caso.
Pasaron diez segundos de combate, una low kick de “Blessed” y se percata de que el irlandés no tenía base de pelea. McGregor intentó seguir, pero se vuelve a doblar su pie.
Acto seguido, en menos de 30 segundos de combate, Mike Beltrán, el juez, intervino y detuvo la pelea de regreso de McGregor.
Mucha bulla, mucha prensa, millones en juego en todo el mundo y así, en cuestión de segundos y otra vez por una ingrata lesión, Conor McGregor no puede seguir en acción tal como pasó hace cinco años ante Dustin Poirier.






