Luego que explotara la noticia de que Gustavo Álvarez no seguiría siendo el entrenador de San Lorenzo, el club de Boedo publicó sus descargos dando las razones de por qué no seguía en la banca.
Unas horas después, se filtró una carta donde el estratega se despide de los hinchas del Ciclón. En el arranque de su misiva fechada este 22 de junio de 2026, Álvarez fue categórico al señalar que el cuadro azulgrana requiere una reestructuración profunda en sus procedimientos habituales para salir de su complicada realidad actual.
Además, acusó que la toma de decisiones dentro del búnker azulgrana está completamente secuestrada por factores ajenos a lo estrictamente deportivo.
“Para tomar este tipo de decisiones se necesita convicción y autonomía, pero lamentablemente es imposible por compromisos del pasado que hoy en día siguen condicionando las decisiones del entrenador de turno”, disparó con munición gruesa.

Gustavo Álvarez no es más el entrenador de San Lorenzo
Los tres puntos clave para el armado del plantel
Frente a las acusaciones implícitas de la dirigencia sobre no querer proteger los activos del club, el adiestrador desglosó los tres pilares técnicos bajo los cuales diseñó la proyección de la escuadra a partir de junio de 2026:
- Sostener la base titular: Mantener la mayor parte de la base del equipo habitualmente estelar, asumiendo de forma realista que la delicada situación económica de San Lorenzo obligaba a realizar transferencias de futbolistas.
- Jerarquía equivalente: Reemplazar de forma inmediata a los futbolistas transferidos al extranjero con incorporaciones de un nivel y jerarquía similar.
- Promoción limpia de juveniles: Promover jugadores de las divisiones inferiores (3ra, 4ta, 5ta y 6ta división) para ocupar en el plantel profesional las plazas liberadas por una lista única de 11 futbolistas prescindibles, en la cual no figuraba ningún juvenil.
La verdad del jueves 18 de junio y el quiebre por presiones
El punto más álgido y revelador de la carta expuesta radica en que la famosa lista de cortados había sido aprobada por unanimidad entre las partes el jueves 18 de junio, en una reunión formal donde participaron el Cuerpo Técnico, el Consejo de Fútbol y la Sub-Comisión de Fútbol Profesional.
El zafarrancho total se desató dos días después: “El sábado 20 de junio por la noche se me comunica la necesidad de cambiar tres nombres en la lista de jugadores prescindibles por presiones externas”, desnudó Álvarez.
Ante la exigencia de meterle mano a su planificación liguera por dictámenes ajenos, el DT respondió de forma negativa y planteó que lo mejor era dejar su cargo. El vínculo de palabra se cerró el domingo y la directiva le notificó formalmente que no se presentara al entrenamiento de este lunes 22 de junio, obligándolo a dar un paso al costado para evitar que el club sufra perjuicios legales por acciones de terceros. Para cerrar, agradeció de corazón al hincha, a los jugadores que se brindaron al máximo y al staff profesional de Boedo.





