Lo que debía ser solo un análisis futbolístico tras la derrota en el Clásico del Maule, derivó en un hecho policial gravísimo. Rangers de Talca emitió un comunicado oficial denunciando que sus jugadores fueron víctimas de agresiones y amenazas por parte de un grupo de individuos a su llegada al hotel de concentración en la capital regional.
El club rojinegro no ocultó su indignación ante el ataque sufrido por los profesionales tras el 1-0 en La Granja. “Un grupo de individuos no identificados agredió y amenazó a integrantes de nuestro plantel profesional. Estos hechos son absolutamente inaceptables”, detalló la institución, confirmando además que ya realizaron la denuncia ante Carabineros de Chile para dar con los responsables.
La frustración de la hinchada cruzó todos los límites. Al regresar de Curicó el plantel fue interceptado en su hotel de concentración por un grupo de individuos que, según el comunicado del club, no se quedaron solo en el reclamo. Hubo golpes, agresiones físicas y amenazas directas hacia los futbolistas en lo que se describe como un “aprete” de extrema violencia.
El adiós de Erwin Durán: Rangers es el colista absoluto
La violencia fuera de la cancha es el reflejo de la desesperación por lo que sucede dentro de ella. Tras la caída ante el archirrival, se confirmó que Erwin Durán dejó de ser el entrenador del primer equipo. Los resultados no acompañaron al estratega, dejando a Rangers en el fondo de la tabla de posiciones de la Primera B con apenas 3 unidades en cuatro fechas.
El panorama en Talca es desolador: sin técnico, con el plantel golpeado psicológicamente por la agresión y con la presión de salir del sótano del Ascenso lo antes posible para evitar un desastre mayor.
¿Qué viene para el Piduco?
Sin técnico y con un plantel golpeado anímicamente por el ataque físico sufrido, la dirigencia busca desesperadamente un nombre que pueda apagar el incendio. El objetivo es claro: evitar que un histórico del fútbol chileno siga cayendo hacia el abismo del profesionalismo.
