En medio de una semana donde en el Centro Deportivo Azul se hablaba más de oficinas y finiquitos que de fútbol, surgió una luz desde la cantera: Agustín Arce, el volante Sub-20 que regresó este año tras un fogueo necesario en Deportes Limache, fue el encargado de frotar la lámpara para habilitar a Maximiliano Guerrero en el 1-0 que hoy tiene a la U festejando.
Para el volante que ingresó por el opaco Javier Altamirano, este triunfo ante Coquimbo Unido tiene un sabor especial a revancha personal y grupal. El juvenil no esquivó los micrófonos y reconoció que el plantel estaba al tanto del ruido externo tras la salida de Francisco Meneghini y la asunción de John Valladares.
“Pasaron muchas cosas que tal vez no hacían muy bien al plantel por lo que se hablaba afuera, pero seguimos concentrados. Esta victoria nos da un envión anímico muy positivo”, afirmó la nueva “joya” laica, destacando que su preparación no bajó el ritmo pese a no haber tenido tantas oportunidades con el cuerpo técnico anterior.
El mensaje de Valladares y la herencia de “Paqui”
Lo más curioso de las declaraciones de Arce fue la continuidad que le dio al trabajo de Jhon Valladares respecto al proceso anterior.
“Era más o menos lo mismo que nos decía el profe Francisco (Meneghini), que siguiéramos con el compromiso y la actitud de estar en la U”, reveló el volante, dejando claro que el grupo nunca bajó los brazos pese a la racha negativa.
Con esta asistencia, Arce se posiciona como una alternativa real para el mediocampo azul, justo cuando la dirigencia busca un DT que sepa potenciar a los jóvenes. Por ahora, el “ADN azul” funcionó en el norte y la U respira gracias a sus canteranos
