La quinta fecha de la Copa de la Liga Profesional ofreció, este domingo, el plato más fuerte que se puede esperar en el ámbito local. De hecho, para muchos, es el partido más importante de todos a lo largo y a lo ancho del planeta.
Es que la Bombonera fue testigo de una nueva edición del Superclásico del fútbol argentino entre Boca Juniors y River Plate. Y, tal como se imaginaba, el compromiso fue de alto voltaje. ¿El resultado? Un picante empate 1-1 con goles de Sebastián Villa y Agustín Palavecino.
Pero, posteriormente, el domingo entregó la presentación de otro de los denominados cinco grandes. Nos referimos a San Lorenzo de Almagro, que realizó una visita de riesgo al estadio Florencio Sola, donde se topó con Banfield.
Si bien el Taladro llegó con dos partidos consecutivos sin poder ganar, lo cierto es que se había impuesto en los dos primeros dándole continuidad a un presente más que positivo donde fue subcampeón de la pasada Copa Diego Maradona.
Por su parte, el Ciclón de Diego Dabove llegó con varios tragos amargos en torno al mencionado certamen doméstico: derrota como visitante de Colón de Santa Fe, paliza sufrida como local de Central Córdoba de Santiago del Estero y empate en el clásico frente a Huracán.
En ese contexto, muchos imaginaban un partido muy atractivo, con goles y emociones. De todas maneras, lo cierto es que el primer tiempo no tuvo grandes luces. Como consecuencia de ello, el descanso arribó con un rotundo 0-0.
Lamentablemente para todos los espectadores televisivos, la etapa complementaria no fue nada diferente de la primera. Por ende, el Taladro y el Ciclón aburrieron a todos y se marcharon del Florencio Sola con una paridad sin goles.