Japón había sido el mejor equipo de la fase de grupos al ser el único que ganó sus tres partidos, pero esta vez se encontró con la dura Nueva Zelanda, que le planteó un partido muy físico en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos. Gracias a los penales, el equipo comandado por Takefusa Kubo está en semifinales y se verá las caras ante España.

El conjunto local fue el que más insistió y el que más buscó. Con Takefusa Kubo y Ritsu Doan como los más desequilibrantes, los nipones estuvieron más cerca del gol que su rival. Los neozelandeses apostaron por mantener ordenadas sus líneas y buscar con pelotazos a su referente de ataque Chris Wood, pero tuvieron muy pocas aproximaciones.

 

En la prórroga, pesó mucho lo físico y las llegadas cesaron. Salvo algún intento del equipo japonés por las bandas y algún remate sin dirección, no pasó mucho más y la definición se llevó a los penales. Allí, emergió la figura del arquero japonés Kosei Tani, quien le atajó su remate a Liberato Cacace y, más otra falla, determinaron la victoria por 4-2 y la clasificación a semifinales del equipo local.

Japón deberá mejorar la imagen que ha dejado en este encuentro de cuartos de final si es que quiere lograr una medalla. En semifinales, se verá las caras ante uno de los candidatos, España, que en su partido de cuartos tuvo que recurrir a la prórroga para eliminar a Costa de Marfil.