Por las posibilidades y los recursos que cada elenco tiene en su plantilla, Tigres estaba haciendo un gran partido frente a Bayern Múnich. Si bien no tenía la pelota y el cuadro alemán había generado las mejores situaciones, tampoco había sufrido en demasía.

Un envío al área de Joshua Kimmich a los 60 minutos de encuentro generó muchísimo revuelo. En una posición dudosa, Robert Lewandowski disputó el balón con Nahuel Guzmán. Posteriormente, la pelota le tocó en la mano antes de que Benjamin Pavard marque el único tanto del encuentro.

 

De acuerdo a las reglas de la FIFA, "cometerá infracción cualquier jugador que (...) recupere la posesión de balón después de que este le toque en la mano o el brazo para luego marcar gol en la portería adversaria (...)".

Lo curioso es que el árbitro Esteban Ostojich ni siquiera se dirigió al VAR para chequear la acción, cuando lo había hecho con situaciones mucho menos dudosas. Eso desató la furia del estratega Ricardo Ferretti.

Los Universitarios cayeron de manera muy digna frente al mejor conjunto del mundo en la Final del Mundial de Clubes. Un gol ilegal fue la diferencia en el marcador.