A diferencia de décadas anteriores en que las convocatorias de la selección nacional estaban compuestas mayoritariamente por futbolistas de Jalisco y Ciudad de México, la actualidad marca una fuerte presencia de jugadores norteños en las listas del Tri. En otras palabras, el norte del país se ha convertido en el soporte mexicano. Así lo enfatizó Arturo Santamaría Gómez durante la presentación del libro El futbolista sinaloense. Talento, fuerza y garra, escrito en coautoría con Eduardo Sáinz.

El investigador y especialista en temas migratorios, de cultura popular y narcotráfico, puso de ejemplo la lista de convocados por Gerardo Martino para los partidos eliminatorios contra Canadá y Estados Unidos. Futbolistas como Rodolfo Cota (Sinaloa), Héctor Moreno (Sinaloa), Jesús Angulo (Sinaloa), Luis Romo (Sinaloa), Johan Vásquez (Sonora), Jesús Corona (Sonora), César Montes (Sonora), Carlos Rodríguez (Nuevo León), Luis Rodríguez (Nuevo León), Héctor Herrera (Baja California) y Jorge Sánchez (Coahuila), pertenecen al mapa norteño referido.

 

Que sean del norte no es casualidad. Con la evolución del futbol, los entrenadores y clubes empezaron a fijarse en otros perfiles y detalles para conformar sus plantillas. Entre esos rasgos prioritarios que iniciaron a valorarse, se encuentran la estatura y la mentalidad. Con base en esos dos aspectos, formadores, visores o cazadores de talentos, han centrado su atención en Sinaloa para reclutar jugadores.

De acuerdo a Santamaría Gómez, la autoestima del sinaloense es muy elevada, incluso sobrada, exagerada. Pero ese rasgo de su personalidad es lo que precisamente atrae a la gente de futbol, mayor aún debido a los modelos científicos que se emplean hoy día para estructurar una institución deportiva desde sus fuerzas básicas hasta el plantel profesional. Puso de ejemplo las visorías del Bayern Múnich en zonas como Mazatlán y Culiacán, territorios donde dan seguimiento a chicos con ese carácter o psicología.

Por supuesto que debe ir acompañado de lo futbolístico. En ese sentido, los alemanes y otros interesados europeos, incluso los encargados de divisiones inferiores de Rayados, ponderan la altura. Jugadores “chaparritos” son descartados como posibilidad. En contraste, “los grandotes” son apreciados como prospectos porque resultan más funcionales para posiciones como portería, defensa y delantera. De igual manera, la estatura es proyectada a trabajarse con gimnasio y preparación física para equilibrar fuerza, velocidad, potencia y movimiento.

Recientemente, Manuel Aguilar, elemento de divisiones inferiores de Tigres y originario de El Saladito, Sinaloa, fue elegido por Bayern Múnich para entrenar con el club bávaro gracias a su programa World Squad. Fueron más de 1,200 chicos que aspiraron a esa oportunidad que se le otorga apenas a 15 candidatos. Esto habla bien de la labor que lleva a cabo Tigres con sus categorías juveniles, pese a que contrasta con la etapa de Ricardo Ferretti al no debutar talentos en primera división.

Santamaría Gómez recordó la estancia de figuras como Josep Guardiola y Diego Armando Maradona en Sinaloa. Ambos también se percataron de que esa entidad es una cantera potencial de futbolistas si se le invierte más trabajo, atención y procesos de formación a un determinado plazo. 

Finalmente, en sus palabras, el investigador precisó que Mazatlán FC está desperdiciando “la mina de oro” del futbol mexicano al ignorar talentos locales sinaloenses. Mientras que Tigres y Rayados han sabido estructurarse con promesas de esa entidad, además de Sonora y Nuevo León, el club mazatleco se sacó la lotería y ni cuenta se ha dado.