El último domingo, por la séptima fecha de la Serie A, Napoli visitó a Fiorentina y se llevó un triunfo por 2-1 que lo mantiene en la cima del torneo con puntaje ideal. A pesar de los grandes resultados, las noticias por estos días alrededor del partido exceden a lo futbolístico. 

Tras el choque en Florencia, Kalidou Koulibaly, defensor del equipo del sur de Italia, estalló en redes sociales denunciando los insultos racistas que recibió por parte de los hinchas locales: "Mono de mierda, Putain de singe, Maldito mono. Me llamaron así. Estos temas no tienen nada que ver con el deporte. Hay que identificarlos y mantenerlos fuera de los estadios: para siempre". 

Las discriminaciones, de las que luego se supo que también fueron víctimas André Zambo Anguissa y Victor Osimhen, repercutieron en toda Italia. Giorgio Chiellini, jugador de Juventus y la Azzurra, se manifestó al respecto y pidió más respeto. 

En la conferencia de prensa previa al duelo de semifinales ante España por Nations League, el zaguero expresó que los ataque son "inaceptables" y que "se necesitan leyes y reglas que se apliquen, esto es lo más importante". El pedido viene en consecuencia a una ola de insultos racistas en el último tiempo en Europa

Y Chiellini luego se extendió detallando lo que sintió al enterarse: "Estaba avergonzado, como italiano y toscano, también porque Italia no es un país racista para mí. Hay que hacer algo más, de lo contrario desde fuera damos una mala imagen de nosotros mismos".