Cuando se habla de los playoffs de la NBA, los jugadores no quieren perderse ni un segundo de acción. Para aceptar estar marginados de su equipo, deben haber sufrido una gravísima lesión, o de lo contrario siempre querrán contribuir.
Este fue precisamente el caso de Stephen Curry, que se dislocó el dedo medio de su mano izquierda tan solo minutos después de haber iniciado el segundo juego de la serie de Semifinales de Conferencia entre los Houston Rockets y sus Golden State Warriors.
El dedo de Curry literalmente se salió de lugar y debió ir al vestuario inmediatamente acompañado del personal médico. Sin embargo, se rehusó a retirarse del compromiso y volvió algunos minutos después con vendaje en la mano.
Curry debió ajustar su mecánica de tiro y se mostró errático durante sus primeros lanzamientos tras volver del vestidor, si bien posteriormente logró calibrar la mira y volver a ser tan efectivo como siempre.
Al final del compromiso, el 2 veces MVP de la liga terminó con 20 puntos y 5 asistencias, a pesar de que volvió a meterse en problemas de faltas por su exceso de agresividad a la defensiva, lo que motivó precisamente su lesión.
Ahora, le tocará a los Warriors seguir muy de cerca seguir la condición de esta situación, considerando que ya existía peligro de que se perdiera algún compromiso por dolencias en el tobillo.




