Boca era el favorito ante River en las semifinales de laCopa Sudamericana de 2014. ¿Por qué? Porque era Boca, el que siempre dominó en los choques internacionales, el monstruo que creó Carlos Bianchi.
Sin embargo, con un gol histórico de Leonardo Pisculichi, el Millonario se quedó con esa semifinal que se disfrutó como un campeonato.
En 2015, el destino los volvió a cruzar en la Copa Libertadores. El elenco de la Ribera continuaba siendo el favorito, pero había algunas dudas. ¿River podía repetir lo que logró un año antess?
Con el famoso gas pimienta, el conjunto de MarceloGallardo volvió a eliminar a su rival de toda la vida en la competencia más importante de todas. Ya había una tendencia, nada era casualidad a esta altura.
Creer o reventar, pero se volvieron a cruzar este año en Mendoza, en la final de la Supercopa Argentina.
Ya no había favoritos. Era un 50% – 50%. Es verdad, River llegaba mal y Boca puntero, pero lo dijo el Muñeco: “fue una táctica para que Boca no sepa cómo íbamos a jugarle”.
El Millo triunfó 2 a 0 con los goles del Pity Martínez y Nacho Scocco. ¿Qué podía generar más que el triunfo en una final?

Bueno, hoy, después de la suspensión de ayer, pudieron disputar el duelo de ida de la final de Copa Libertadores más importante de la historia del fútbol.
El Millonario llegaba con el recuerdo presente del último triunfo en La Bombonera hace unas semanas, ese día donde Gallardo le volvió a ganar a Guillermo.
El duelo terminó 2 a 2, pero el visitante jugó mejor y se encontró con un Agustín Rossi impecable. Es verdad, Franco Armani tapó otra pelota increíble ante Dario Benedetto en el final.
Pero este River te da esa sensación de que nunca te deja tirado, que nunca te va a defraudar. Que sólo un accidente puede hacerlo caer al Muñeco.
El entrenador construyó un grupo, creó guerreros que mueren por su plan y siempre triunfan en batalla.
Justamente, en el cierre del duelo, Carlos Tevez le gritó a sus compañeros que levanten la cabeza, que miren para adelante.
¿Por qué? Porque esa esa la sensación que dejó este partido, el sabor de un Riverconfiado en conquistar la copa en El Monumental y de un Boca que va por un milagro.
El favorito es River, pero esto es fútbol…





