Desde que los Seattle Supersonics lo tomaron en el Draft, Kevin Durant se convirtió en el pilar fundamental de la organización, especialmente durante su mudanza a Oklahoma para convertirse en el Thunder.

Sin embargo, la afición que tanto lo apoyó durante los primeros años de su carrera se volcó en su contra cuando los abandonó para jugar con los Golden State Warriors, convirtiéndose en el enemigo público número 1.

En este sentido, Durant no reparó en sus comentarios en contra de la organización, sus ex compañeros e incluso la fanaticada del Thunder, repudiando por completo su comportamiento cuando regresó a la arena como visitante:

“Tuve una sensación tan tóxica y venenosa cuando entré a la arena. Y la organización, entrenadores, gerentes, ¿esa gente está molesta conmigo? ¿no me hablan? ¿así es como vamos a lidiar con esto porque dejé un equipo para irme a otro?”.

Asimismo, el alero confesó que le hubiera gustado regresar al equipo y la ciudad en algún punto de su carrera, pero que la actitud que adoptó la fanaticada lo alejó de la misma de por vida:

“Más nunca estaré vinculado a esa ciudad por eso. Eventualmente quería volver y ser parte de la organización y la comunidad, pero no confío en nadie ahí. Esa mi”rda que hacían debió haber sido falsa. No he hablado con la organización, el gerente general o ninguna de esas personas desde que me fui”.

Desde su salida del Thunder, Durant no ha parado de generar polémicas con su nueva actitud de villano, tras haberse mostrado como un jugador humilde y cercano durante su periplo en Oklahoma.

La fanaticada del Thunder se sintió herida por haberlos abandonado por el mismo equipo que los había vencido en la postemporada pasada, y las palabras de Durant harán poco por estrechar la brecha que se creó entre ambos desde ese entonces.