Franco Colapinto dejó atrás el Gran Premio de Mónaco con más bronca que alivio. Después de dos carreras consecutivas sumando puntos con Alpine, el argentino vivió un domingo caótico en las calles del Principado: terminó 14° tras una jornada marcada por toques, sanciones, autos de seguridad y una estrategia que nunca terminó de funcionar. Pero además del resultado, lo que más expuso su frustración fueron los mensajes que se filtraron por la radio del equipo durante y después de la competencia.
El panorama comenzó a complicarse cuando Alpine decidió llamar a boxes al piloto argentino en la vuelta 38, buscando escapar del “tren” estratégico que habían armado los Williams de Alex Albon y Carlos Sainz. Sin embargo, la jugada salió mal: Colapinto quedó atrapado en el fondo del pelotón y, poco después, el accidente de Lance Stroll provocó un Safety Car que terminó arruinando cualquier intento de recuperación. Luego,paró un Audi en boxes y Colapinto no fue informado.
Fue allí cuando apareció una de las comunicaciones más tensas del fin de semana. “La puta madre, amigo. ¿Por qué no me dijiste?”, lanzó Colapinto al enterarse de la neutralización a Suart Balow Balow, su ingeniero de pista, el cual respondió: “Perdón, amigo. Eso es culpa nuestra, perdón“.
Instantes después, Barlow le informó que había recibido una penalización de cinco segundos por exceder la velocidad en el pit lane. “¿Qué? ¿En serio? ¿Dónde?”, fue la reacción inmediata del argentino. Y pese a que desde Alpine le explicaron que varios pilotos habían sido sancionados por la misma situación debido a las condiciones particulares de la entrada a boxes, expresó: “Pero puse el limitador antes de la curva”, respondió Colapinto, todavía incrédulo, mientras el equipo le aclaraba que la maniobra ya había sido revisada y cuestionada.
Como si fuera poco, la carrera siguió torciéndose para el argentino. En el reinicio posterior a la bandera roja provocada por los accidentes de Stroll y Charles Leclerc, sufrió un toque múltiple que terminó dañando el alerón delantero de su monoplaza. Más adelante también impactó contra Carlos Sainz, en un incidente derivado de la baja velocidad del español en una zona angosta del circuito.
El desahogo de Colapinto y su equipo
Ya sobre el final, Barlow intentó bajar la tensión y consolar a su piloto por radio. “Honestamente, amigo, no hay mucho que decir hoy. Fue un día difícil en la oficina. Sabíamos que iba a ser complicado con esa posición de largada y con los juegos que hicieron otra vez esos tipos”, comentó.
Una vez fializada la carrera, el argentino profundizó su análisis y dejó en evidencia el fastidio por una carrera que nunca logró acomodarse a su favor. “La sanción creo que fue por el sistema. Fue una carrera muy larga y frustrante. No salió nada. Largué bien, pero después tuve algún que otro casi sobrepaso y era imposible pasar. Después paramos temprano y perdimos dos puestos en la parada”, explicó.
Después de dos actuaciones sólidas en Miami y Canadá, donde había conseguido terminar séptimo y sexto respectivamente, Mónaco significó un paso en falso para Colapinto. No obstante, ya tiene el horizonte la próxima carrera para intentar regresar a la zona de puntos. “Gracias por el esfuerzo de hoy, vamos a enfocarnos en Barcelona”, le mannifestó al equipo antes de bajarse del auto, ya mentalizado en el Gran Premio del 14 de junio.





