La sensación es unánime: La Bombonera le marcó la cancha a Claudio Úbeda. Aunque la percepción general también invita a pensar que el propio Sifón se puso solo la soga al cuello con un manejo de partido difícil de entender. Así, en una tarde-noche donde la paciencia del hincha de Boca volvió a alcanzar un nuevo límite, la bronca se concentró exclusivamente en la figura de un DT que, tras la ilusión generada en Lanús, volvió a foja cero y se despidió entre silbidos.
Las imágenes tras el pitazo final fueron elocuentes. Mientras el plantel quedaba al margen del repudio generalizado, a medida que Úbeda se acercaba al túnel rumbo a los vestuarios, la silbatina mutaba sin cesar. Incluso, las cámaras de la transmisión oficial captaron el momento exacto en el que un hincha, desencajado en la platea baja, le gritaba “¡Andate, cagón! (SIC)”, en perfecta sintonía con otras almas presentes.
Consultado al respecto en conferencia de prensa, el Sifón dejó en claro su optimismo por dar vuelta su relación con el público. “Sé la exigencia que impone el hincha de Boca permanentemente. Lo primero que queremos es poder revertir esa opinión que los hinchas tienen sobre nosotros. Eso se consigue ganando“, aseguró, marcando la cancha ante cualquier agua turbulenta que intente poner en duda su continuidad.
Los factores que decantaron en la silbatina a Úbeda
La bronca del hincha xeneize puede entenderse desde varias aristas, pero lo hecho por Úbeda desde el banco de suplentes no resiste mucho análisis. Su lectura de los momentos del clásico llamó poderosamente la atención: realizó un solo cambio en todo el partido.
La única variante llegó recién a los 92 minutos, cuando mandó a la cancha al juvenil Iker Zufiaurre en reemplazo de Adam Bareiro. Sí, justo en el cierre del encuentro, cuando el equipo más empujaba y necesitaba meter la pelota en el área, el DT decidió prescindir de su principal referencia aérea.

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Pero la poca tolerancia de la gente va más allá de esa tardía y cuestionable modificación. Otro detonante del malestar queda a la vista al revisar las estadísticas de Boca en condición de local: el 1-1 ante San Lorenzo significó el cuarto empate consecutivo en su estadio, sumándose a las igualdades previas frente a Platense, Racing y Gimnasia de Mendoza.
Así, la Bombonera lo dejó en claro una vez más: ya no está dispuesta a seguir tolerando la falta de respuestas desde el banco y el retroceso de un ciclo que, tras cada amague de mejoría, vuelve a caer en el mismo pozo de dudas.







