La Selección Argentina va contra su par de Suiza el próximo sábado, por los cuartos de final del Mundial 2026. Y hay que destacar que, en la historia del fútbol, La Albiceleste alcanzó ocho veces esta instancia, ganando la mitad y perdiendo la otra mitad. Por ende, tiene la posibilidad de desempatar esta cuestión y alcanzar otra semifinal del mundo.
En este caso, el enfrentamiento será contra la Suiza de Granit Xhaka. Para algunos, el líder, la figura y el eje del seleccionado helvético junto a Ricardo Rodríguez. Son los dos líderes de este conjunto, alcanzando los 17 partidos mundialistas. Están a solo uno de la marca, por ejemplo, del mismísimo Franz Beckenbauer.
La fase final del torneo ha cambiado las probabilidades drásticamente, haciendo que las apuestas al ganador sean más interesantes para quienes siguen la trayectoria de los finalistas.
Estamos hablando de dos tipos que fueron importantísimos en más de siete torneos con su país. De hecho, el lateral izquierdo está transitando su séptimo certamen entre Mundiales y Eurocopas. Y el mediocampista es el que lidera la medular. De todos modos, también hay varias figuras interesantes, desde Nico Elvedi, pasando por el arquero Gregor Kobel y pasando por jóvenes como Zeki Amdouni.
Suiza es un conjunto duro, complicado, que, por primera vez en 72 años, alcanza nuevamente los cuartos de final. La última vez fue, precisamente, cuando organizó el torneo en 1954. A su vez, es la primera vez en la historia que gana dos partidos eliminatorios de manera consecutiva, dejando en el camino a Argelia en 16avos de final y a Colombia en octavos de final.
¿Pero cómo llega Argentina para afrontar este encuentro? En fase de grupos hubo dominio pleno ante los rivales, con algún tramo de nivel flojo, pero la realidad indica que fue superior ante Argelia, Austria y Jordania. Marcó muchos goles y tuvo un Lionel Messi pletórico.
Contra Cabo Verde se vieron los grandes problemas del seleccionado argentino, tanto en la presión como en lo físico y en el hecho de ceder la pelota después de momentos de ponerse arriba en el marcador. Ahora, frente a Egipto se vio una mejor, porque el equipo se lo tomó de otra manera, apareciendo la intensidad y también el dominio. Lo que pasa es que el rival pegó muy fuerte de contra, con mucha efectividad.
Hay que señalar que Argentina tiene una mandíbula de cristal entre un Dibu Martínez que no está al ciento por ciento, un Lisandro Martínez que quedó pagando en los dos goles y un armado que, en muchas ocasiones, cede la posesión y el protagonismo de manera inentendible. Esto genera que el gran desafío de Lionel Scaloni sea minimizar dichos pasajes sin pelota. Sucede que, con el esférico, Argentina es uno de los mejores seleccionados del planeta. Pero, sin ella, es de los peores.
Además del tema de la posesión de la pelota, está también el del lateral derecho. Nahuel Molina no viene funcionando a nivel defensivo. Además, Alexis Mac Allister no termina de encontrar su rol en la mitad de la cancha, por lo que hay que ver si Nico Paz aparece como alternativa. A día de hoy, el 11 sería muy parecido al que jugó contra Egipto, con dos cambios como máximo.
Scaloni viene confiando en los héroes de Qatar, sin darles oportunidades a Giuliano Simeone, Valentín Barco y el propio Nico Paz. ¿Por qué lo hace? Primero, porque estamos en una instancia donde el cuerpo técnico entiende que la experiencia es fundamental. Segundo, porque estos chicos son muy buenos, pero no dejan de ser apuestas dentro del esquema de Argentina. Y tercero, porque, si el Mundial se hubiese transitado de una manera más tranquila, podrían haber tenido más chances.
Veremos qué clase de alternativas busca Scaloni, que podría incluir, como mucho, a Lautaro Martínez, Nico González o Gonzalo Montiel con respecto al último partido de la Selección Argentina. Hoy en día, los héroes de Qatar tienen un protagonismo que tal vez, en la previa, no se pensaba.





